06 mayo 2010

Restauradores y arqueólogos abren la tumba de Jaime II y Blanca de Anjou


Publicado en Patrimoni.gencat.cat

Si hace unas semanas conocíamos los resultados del estudio del cuerpo del rey Pedro el Grande, ahora se presentan los primeros análisis hechos en los restos de su hijo, Jaume II, y a la esposa de éste, Blanca de Anjou. Ellos también fueron enterrados en el monasterio de Santes Creus, pero, a diferencia del monarca, su sepulcro (situado en el otro lado del altar) fue abierto y profanado durante el siglo XIX.

La investigación está promovida por el Departamento de Cultura y Medios de Comunicación bajo la dirección del Museo de Historia de Cataluña (MHC) y se enmarca en la restauración de las tumbas reales de Santes Creus.

Extracción y catalogación de los cuerpos
Un equipo formado por historiadores, restauradores, químicos, antropólogos y forenses ha sido el encargado de extraer los restos humanos de la interior del mausoleo de Jaime II y Blanca de Anjou.

Los expertos han sido los encargados de extraer y catalogar los elementos esqueletitzats, momificados y fragmentos de tejidos y de madera que se han encontrado en el sepulcro.

Primera parada: el Instituto de Medicina Legal de Cataluña
Esta institución, dependiendo del Departamento de Justicia, ha hecho los primeros estudios en los restos antropológicos. Los médicos forenses han identificado tres cuerpos, aunque los restos de los individuos masculinos son testimoniales y corresponden a un hombre joven (de entre 20 y 30 años) y a un adulto (de unos 60 años). Eso se debe, con toda seguridad, al hecho de que la tumba fue profanada el año 1836 durante la desamortización de Mendizábal.

Las primeras investigaciones que se han hecho al cuerpo de la mujer concuerdan plenamente con los datos biográficos que tenemos de la reina. Blanca de Anjou murió el año 1310, a los 27 años, poco después de su décimo parto.

Una postura poco habitual
Los restos de Blanca de Anjou se encuentran en perfecto estado de momificación y se ha identificado tejidos blandos y órganos. La posición del cuerpo, que mide 1,50 metros, es poco frecuente en los entierros medievales: se encuentra ligeramente de lado, apoyado sobre su izquierda y presenta las piernas ligeramente flexionadas. Los forenses y antropólogos también han observado diversos cortes en la altura de la rodilla y el tobillo, que se hicieron para contrarrestar los efectos del rigor mortis. Unas intervenciones frecuentes en la época que habrían ido a cargo de los médicos de la casa real.

El ajuar de la reina
El Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña se encarga de los estudios y analíticas finales del cuerpo de la reina y también de los otros materiales que lo acompañaban: numerosos fragmentos textiles (muchos de ellos no están asociados directamente con el cuerpo), un elemento ornamental hecho con coral (material que se utilizaba como amuleto de protección) y dos copos de pelo humano cortados y sin raíz, que corresponderían a un ritual funerario no documentado.

El trabajo que queda para hacer
De la misma forma que con Pedro el Grande, el buen estado de conservación de Blanca de 'Anjou permitirá hacer numerosos estudios y conocer aspectos como las características físicas del reina, las enfermedades que sufrió, o su dieta.

A estas investigaciones se sumará la reconstrucción facial de la reina y el estudio de su ADN, que permitirá estudiar el linaje real de los Anjou.

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