
La documentación conservada en el archivo de la catedral, ponía fecha y nombres a los autores: 1481, Francesco Pagano y Paolo da San Leocadio, traídos desde Roma por Rodrigo Borja, que más tarde llegaría al solio pontificio con el nombre de Alejandro VI.
En 1670, según la documentación, las pinturas se encontraban en mal estado, por lo que el arzobispo Luis Alfonso de los Cameros decidió revocar la capilla mayor de la Catedral, siguiendo los cánones estéticos del barroco balenciano.
En enero de 2007, tras el debate sobre qué debía conservarse y qué mostrarse (puedes leerlo en ABC), los trabajos de restauración ya han finalizado (ver noticia en Las Provincias), pero también se han realizado estudios sobre las vestimentas de los ángeles y los instrumentos musicales, que han sido reconstruidos por un equipo de Luthiers.
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