06 diciembre 2009

El Valladolid del siglo XVI pide paso

Publicado en El Norte de Castilla
J.S.

El subsuelo de las inmediaciones de la iglesia de La Antigua, que en un futuro no demasiado lejano acogerá un estacionamiento con 336 plazas, no deja de escupir sorpresas arqueológicas. La última salió a relucir durante las catas que la empresa concesionaria del proyecto lleva mes y medio realizando en los actuales jardines. El Valladolid del siglo XVI volvió a pedir paso, esta vez en forma de una plataforma de cinco metros cuadrados de un «empedrado realizado con una mezcla de piedras y huesos similar a los hallados con anterioridad en las inmediaciones de Las Francesas», según señalaron ayer fuentes del Ayuntamiento.

El antiguo pavimento, cuya construcción datan los expertos en el siglo XVI, debía formar parte en su día del trazado de calles que conformaban la incipiente ciudad regada entonces en este área por las aguas del Esgueva. En su entorno fueron encontrados vestigios de antiguas construcciones de la época.

Cubiertas por una malla
Pocos vallisoletanos han podido contemplar las entrañas de los orígenes de la capital debido a la malla que cubre la verja, que protege las excavaciones más allá de los curiosos que hasta ayer optaron por asomarse por los huecos de la tela verde que aíslan los restos. Y ayer precisamente fue el último día que pudieron contemplarse los restos desenterrados después de que los operarios comenzaran a taparlos una vez documentados por los especialistas de las empresa Stratos.

Los arqueólogos tendrán que remitir ahora un informe definitivo que enviarán a la Comisión de Patrimonio de la Consejería de Cultura para que adopte una decisión definitiva sobre el futuro de los restos arqueológicos de La Antigua.

Bajo el césped que rodea el templo conviven no sólo construcciones del siglo XVI sino también restos de una casa romana de 1.700 años de antigüedad, desagües al antiguo cauce del río de la época medieval, una necrópolis y las bóvedas del siglo XIX bajo las cuales discurría el Esgueva. La mayoría de estos vestigios salieron a relucir durante las primeras catas realizadas en el 2006 y, desde entonces, la constructora y el propio Ayuntamiento siguen pendientes de la decisión final de Patrimonio sobre la viabilidad o no del aparcamiento.

Fuentes municipales indicaron que será en enero cuando se reúna la comisión para evaluar no sólo los hallazgos sino garantizar que la torre de La Antigua salga indemne de la construcción de un estacionamiento que contará con cuatro plantas y por cuyas 336 plazas ya se han interesado mil solicitantes.

Los antecedentes de la plaza de Portugalete, donde se hallaron restos de fábricas de encurtidos del siglo XIV o XV, apuntan a que los nuevos vestigios serán destruidos.