28 septiembre 2010

Las últimas excavaciones en Pompeya dan luz a las prácticas comerciales de Roma en el siglo I

Publicado en Andalucía Investiga
Lucrecia Hevia

Acaba de terminar la tercera campaña del proyecto arqueológico Pesca y Garum en Pompeya y Herculano. Explotación de los recursos del mar en ámbito vesubiano patrocinado por el Ministerio de Cultura, en el que colaboran la Universidad de Cádiz y la Universidad Ca’Foscari de Venecia. Tras semanas de trabajo, los investigadores han podido estudiar "varias ánforas, que servían para el almacenaje de productos; restos de huesos de peces (que ayudarán a identificar qué especies se pescaban y trataban) , restos de frutos, e incluso ánforas con cal, que probablemente se usaban para rebajar la acidez de las salsas de pescado", explica Darío Bernal, investigador del proyecto. "Estos hallazgos resultan fundamentales para la descripción de la industria pesquera de la época romana del siglo I d. C.", asegura.

La excavación se ha centrado en la denominada Tienda del Garum de Pompeya (I, XII, 8). "Esta edificación ya fue excavada entre 1958 y 1969. Por eso no esperábamos encontrar restos nuevos. Nuestra intención era interpretar los hallazgos que allí había habido. Sin embargo, nos hemos dado una grata sorpresa”, confiesa satisfecho el profesor Bernal. “Queremos poder explicar qué se hacía en cada una de las habitaciones de la Tienda de Garum y entender el ciclo del Garum (una salsa de pescado muy popular en Roma)”.

Además, a través del estudio de materiales ya excavados relacionados con el instrumental pesquero, este grupo de investigación ha descubierto que “en la Bahía de Nápoles, ya en el siglo I, se pescaba con palangre (una línea continua de cáñamo de la que penden múltiples anzuelos) y se utilizaban anzuelos encadenados para pescar especies de grandes dimensiones”. Además, están trabajando para determinar qué ánforas se usaban para exportar al Mediterráneo salazón de pescado, y así saber la procedencia de las mismas en otros puntos de la geografía mediterránea". De hecho, "sabemos que en Pompeya se consumía salazón elaborado en la Bahía de Cádiz", explica Bernal.

Este grupo de investigación de la UCA (HUM-440) lleva muchos años participando en el estudio de diversos yacimientos romanos del Círculo del Estrecho relacionados con el tema de la industria pesquera: factorías de salazones de Baelo Claudia, en Tarifa; Iulia Traducta, en Algeciras; y Septem, Ceuta. Sin embargo, consideran fundamental su trabajo en Pompeya. "Pompeya es excepcional, se conservan cosas que no se conservan en el mundo antiguo gracias a la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. No hay lugares en el mundo antiguo susceptibles de ser investigados del mismo modo. Este fenómeno nos ofrece la posibilidad de encontrar, por ejemplo, restos orgánicos de redes, de pescado, de corcho, huellas... muy difíciles de encontrar en otro lugar".

Aún quedan dos campañas más y dos años para analizar todo el material encontrado e inventariado en la excavación y en el Museo de Nápoles. El objetivo, poder describir y contrastar las industrias pesqueras de diferentes zonas del Mediterráneo. "Queremos contribuir en el conocimiento de la tradición histórica de la explotación de recursos marinos, ya que, hasta prácticamente el siglo XIX, lo que han venido haciendo las comunidades pesqueras ya lo hacían los romanos, con muy pocas diferencias a la época actual".