08 julio 2009

Aparece en Llucmajor un bastión romano sobre cientos de huesos talayóticos

Publicado en Última Hora Digital
Mariana Díaz

«Íbamos buscando los miles y miles de muertos talayóticos borrados del tiempo, los de quienes construyeron los talayots, y encontramos un yacimiento tardorromano». Fue en un abrigo o balma -pared de roca que tiene un techo que cubre- denominado s'Escolà, situado en el municipio de Llucmajor. El arqueólogo Javier Aramburu, que persigue desde hace años la solución del misterio más importante de la prehistoria de Mallorca, los enterramientos de aquella cultura, estuvo a punto de conseguirlo, «pero se nos adelantaron los romanos», dice. En el yacimiento había cientos de huesos de manos y pies, «pero revueltos, fuera de su contexto tras el paso de los romanos». Éstos levantaron allí «un pequeño destacamento que controlaba el paso entre los valles».

Aramburu recuerda que en Son Matge (Deià), el arqueólogo William Waldren sí dio con enterramientos talayóticos, pero como sus dataciones «no son fiables para la comunidad científica», él continúa buscando. Y respecto a los huesos de manos y pies añade que «es señal de que formaban parte de algún rito, que unas partes se enterraban y otras no».

«Encima de todo ello hallamos un yacimiento muy interesante de los siglos IV-V de nuestra era, tardorromano, se trataba de un bastión para el control interno, no para la defensa exterior; ésta era la época en que llegaban los vándalos».

A pesar de que el yacimiento tardorromano dio al arqueólogo y su equipo algunos objetos interesantes, «nuestro objetivo no se ha cumplido puesto que la pregunta de ¿dónde están enterrados los talayóticos?, sigue sin respuesta», comenta.

Entre los hallazgos que ofreció el yacimiento, destaca un anillo baleárico con un dibujo de un caballo que es la primera iconografía de dicho animal en esta época, siglos III a IV antes de Cristo.

Ya de época romana salió a la luz un plato con una cruz y una paloma, «símbolos cristianos de los más antiguos y raros», comenta Aramburu, quien apunta que en la ciudad romana de Pol.lentia (Alcúdia) se encontraron algunos de ese tipo. Hablamos de un tiempo contemporáneo a la construcción de las basílicas paleocristianas de Son Peretó (Manacor) y Son Fradinet (Campos).

Toda la cerámica utilizada por los romanos en s'Escolà procedía de África y Eivissa, «lo que corrobora la hipótesis de un contingente temporal que se trajeron consigo hasta los utensilios para cocinar».

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