04 octubre 2009

Descubren restos arqueológicos del siglo XVII en Ciudad Rodrigo

Publicado en La Opinión de Zamora
Ana M. Clérigo

Las obras de acometida de Aqualia en Ciudad Rodrigo (Salamanca) sacaron a la luz esta semana restos arqueológicos en la zona del glacis de la Muralla de Miróbriga, construida en el siglo XII, que corresponden al Arrabal de San Francisco, un barrio de la localidad, que estaba cerca de la catedral, que quedó destruido por completo en el siglo XVII.

Entre los restos encontrados de este barrio, centro neurálgico en su época de la actividad económica de la ciudad, hay varios cimientos de casas, suelos o incluso restos de utensilios de los ciudadanos que allí vivieron. "Cuando se destruye todo este barrio es el XVII y una ciudad en 500 años evoluciona muchísimo, así que te encuentras de todo", explicó Mar Gómez, la arqueólogo encargada del proyecto.

En concreto, junto a la Puerta de Amayuelas, la entrada principal de la ciudad, se han encontrado varios muros de cal y canto que pueden corresponder a dos antiguos templos religiosos como son la Iglesia de San José Pastor o la de Sanctis Spiritus. "El glacis está construido en el 1708, entonces todo desde la puerta de Amayuelas era un barrio muy grande llamado el Arrabal de San Francisco, con iglesias, hospitales, la antigua catedral de Santa María del siglo XII", agregó.

Entre los restos encontrados en el seguimiento sobre esta acometida, se encuentra un antiguo mesón del siglo XVII. Este hallazgo tuvo lugar durante la excavación de una zanja de cinco por cuatro metros a la altura en la bajada de la Puerta del Conde. La arqueóloga municipal comentó que les puso sobre la pista información sobre que en esa época había un mesón en la zona. "El muro que nos ha salido tenía como un entrante y ha aparecido una piedra redonda rota que encaja a la perfección en el apoyo de una tinaja de vino y debajo una salida de aguas", dijo Gómez. La lógica y el funcionamiento del instrumental de la época hacen pensar que esa piedra hallada partida, pero en su totalidad, se encontraba inclinada para el desalojo de fluidos.

El seguimiento de las obras de acometida también permitió descubrir un horno de cerámicas, de una institución preludio de las actuales escuelas taller, lo que se refleja en las piezas que se encontraron en su interior, que estaban quemadas o deformes, lo que indica que sus autores estaban aprendiendo a hacerlas. "Ha aparecido un horno de finales del XVIII, un horno entero excavado en la roca, en concreto, la cámara de combustión", relató la arqueóloga, quien comentó que a finales de ese siglo se registró una crisis económica grandísima y se creó la llamada Asociación de Amigos del País, antecedente de las escuelas taller actuales. "En aquella época cogían a gente sin oficio ni beneficio para aprender alfarería y que pudieran vender luego esa cerámica", comentó.

Mar Gómez constató que no han encontrado restos de la antigua muralla que rodeaba al Arrabal de San Francisco, tan solo un pequeño muro de un metro, que puede encajar dentro de esa definición. La muralla en cuestión rodeaba todo el barrio desde la Puerta del Sol hasta la entrada de Amayuelas, a la altura de la actual catedral. "La muralla del arrabal venía del siglo XII, de Fernando II, cuando vio que había construido una muralla muy bonita pero que se le quedaba una gran parte de la población fuera", relata la arqueóloga al frente de la excavación.

La elite, la nobleza y los señores de la ciudad estaban dentro de la muralla principal, pero toda la actividad económica estaba fuera de ella y se construyó una muralla más modesta para proteger los centros económicos y a los plebeyos que tenían que luchar por los señores. Gómez mostró su esperanza de encontrar parte de esta muralla aunque "la mayoría esta destruida por los asedios de la Guerra de Sucesión Portuguesa".

Todas estas piezas, estos edificios o artilugios que quedaron enterrados cuando se proyecto el sistema abaluartado en el siglo XVIII, y Juan Muñoz de Ruesta como ingeniero mayor a las órdenes de Don Pedro Borrás, realizó la obra del glacis, serán catalogadas y sigladas para formar parte de los fondos del Museo Provincial de Salamanca. Posteriormente servirán para consulta e investigaciones arqueológicas. Este será el destino de los elementos que se puedan extraer.

Los que no se puedan sacar se intentarán conservar en su lugar original sin que las obras los dañen. "Si el muro que hemos encontrado está a un nivel que se pueda meter la tubería sin tocarlo, se dejará como está", dijo Gómez, quien recuerda que la Ley de Patrimonio apuesta principalmente por la conservación, aunque no establece cómo debe ser.