13 enero 2009

El Cerco al descubierto

Publicado en La Opinión de Zamora
Tania Sutil

Las estructuras de las antiguas cañoneras que a finales del siglo XVIII y principios del XIX servían a los zamoranos para defender a la Bien Cercada de los ataques foráneos constituyen en la actualidad mucho más que historia escrita. La reconstrucción del tramo de muralla derribado el pasado mes de septiembre debido a las fuertes lluvias ha puesto al descubierto este nuevo tesoro de la historia zamorana que se reescribe con cada hallazgo. Una cata lineal en la parte superior de la muralla vació el terreno «hasta una profundidad de algo más de 2,5 metros con la aparición de una estructura de cañoneras justo en el lugar de derrumbamiento», explica el arquitecto Francisco Somoza, responsable de la restauración en paralelo a la actuación en el Castillo.


Las estructuras de las cañoneras se mantendrán descubiertas por el momento a la espera de que el Ayuntamiento tome una decisión firme sobre la intervención en los jardines del Castillo para evitar la presión de los rellenos sobre la fortaleza medieval. Tanto la cañonera como la excavación en la zona sur donde se aprecia la cota original de las fusileras y el nivel de suelo del siglo XIX permanecen abiertas aunque protegidas, sin que se conozca a día de hoy si también se harán visitables.

Necesidad de intervención
La rápida y efectiva reconstrucción de este tramo de muralla derrumbado en septiembre pone en evidencia la necesidad de intervenir en otros sectores del Cerco dada la presión que ejercen los rellenos contemporáneos y las filtraciones de aguas. Sin embargo, en este caso fue necesario un desencadenante externo -las lluvias tormentosas- para la intervención. A pesar de que la rehabilitación iba dirigida a la recuperación del tramo de muralla caído al exterior, el derrumbe puso de manifiesto la precariedad en la que se encontraba la muralla «e hizo necesaria una comprobación del estado en el que se encontraba la cara interna», explica el arqueólogo director de los trabajos, Luis Villanueva. El proyecto contaba con catas distribuidas de manera aleatoria en todo el parque del Castillo y tras el derrumbe «decidimos concentrar el esfuerzo tanto en el interior de la cara norte como en la sur para comprobar el estado de conservación y ver qué efecto tenían los rellenos del parque sobre la muralla», repasa el experto.

Idénticos sistemas de aparejo
La rehabilitación del sector de muralla derrumbado se ha basado en la reutilización de buena parte de las piedras derribadas con los mismos sistemas de aparejo y acuñado utilizados en la muralla original, con morteros de cal y cuñas de pizarra. Este último método fue el que logró la horizontalidad de la reconstrucción y la estabilidad del sellado.


El inicio de los trabajos partió de la identificación y clasificación de todas las piedras en función de su tamaño y estado de conservación. Sin embargo, varios de los sillares externos derrumbados se encontraban fragmentados por la caída, por lo que fue necesario buscar piedra de Zamora similar a la del paño «tras un rastreo por toda la ciudad y teniendo en cuenta la altura de las hiladas», puntualiza el arqueólogo. Además, y previo a la instalación de las piedras externas, se instaló un andamio de grandes proporciones que permitió el acceso a todos los puntos del tramo derruido. El sistema de colocación a través de grúa «fue complejo si se tiene en cuenta que cada piedra pesa 250 kilos como mínimo», explica Somoza, inquieto al igual que Villanueva por el estado de la muralla. El zamorano matiza también que «no sólo se cayó una pieza de muralla sin más sino que se desplomó con todo su espesor, de ahí la complejidad de la reconstrucción».


Los trabajos arqueológicos realizados durante las últimas semanas han revelado la existencia de añadidos contemporáneos a partir de finales del siglo XIX que sellaban una serie de estructuras artilleras que datan de finales del siglo XVIII. Estas tareas han recuperado la cuota de suelo a la profundidad a la que se encontraba en la época con la aparición de un suelo de cal sobre tierra apisonada. Se crea así un macrocomplejo fortificado y defensivo compuesto por el Castillo, la muralla, la Casa de los Gigantes y la propia Catedral.



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11 enero 2009

Una exposición descubre los secretos del yacimiento de los Baños de la Reina

Publicado en Las Provincias

La exposición Descubriendo los Baños de la Reina, un vicus romano a los pies del peñón de Ifach, presenta a través de una treintena de fotos un recorrido por uno de los yacimientos más significativos con los que cuenta Calp.

Con el fin de aproximar al visitante a la realidad de este yacimiento arqueológico, se ha realizado una selección de documentación gráfica en la que han colaborado tanto el equipo multidisciplinar de Baños de la Reina como particulares que, desinteresadamente, han facilitado su material. La exposición podrá ser visitada en el Aula de Cultura de la CAM "Pedro Pastor", situada en la Avenida Ifach, 15, desde el día 14 al 30 de enero de 2009.

El yacimiento romano de Baños de la Reina de Calp es un enclave histórico que ha sido y es punto de referencia para el conocimiento de nuestro pasado. Su ubicación al abrigo del tómbolo de Ifach y cercano a la bahía de Calp, lo convierten en un enclave costero privilegiado, idóneo para el fondeo de barcos.

Este hecho, junto al de llevar a cabo una actividad económica de tipo industrial determinada por la proximidad de las salinas, fue lo que propició que hubieran intercambios comerciales a lo largo de los seis primeros siglos de nuestra Era. Los singulares hallazgos de tipo doméstico e industriales que ha ofrecido el yacimiento no dejan lugar a dudas sobre su importancia como punto comercial.

La piscifactoría excavada en las rocas del litoral, las balsas, la noria, son elementos arquitectónicos que nos hablan de una industria marina, del viaje de las ánforas llenas del preciado garum a diversos puntos del Mediterráneo.

Éstos los podemos rastrear con bastante precisión a través de las cerámicas de importación y de los productos de lujo de diverso orden que aparecen en el yacimiento, procedentes de los bajeles que retornaban a la bahía desde otras partes del Mare Nostrum: Grecia, Cartago, Nápoles, Constantinopla, entre otros. Los hallazgos en el lugar han sido noticia desde el siglo XVII hasta nuestros días. En la actualidad se dispone de un área excavada que podría equivaler casi al 25% del área construida en la Antigüedad; superficie que supera los 5.000 metros cuadrados, un museo al aire libre de gran valor histórico y cultural. Las excavaciones son posibles gracias al Ayuntamiento.

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Para quedarse de piedra

Publicado en La Opinión de Zarmora
Jesús Hernández

La imagen de la Catedral de Zamora, consagrada en 1174, sería distinta sin la intervención del arquitecto asturiano. Dejó libre, a la vista, esa estética pétrea que mira a Oriente y, también, dejó bien asentados los pilares de la conservación del monumento artístico. Fue Luis Menéndez Pidal, y «fue en Zamora donde se realizó el proyecto que mejor demostró la consolidación de su particular método de intervención "arqueológica" con su rehabilitación de su Catedral (1942-66)», expone Miguel Martínez en su estudio "Las restauraciones arquitectónicas de Luis Menéndez Pidal. La confianza de un método", que publica la Universidad de Valladolid. «Abordó la restitución de su rasgo arquitectónico más singular, formado por su cimborrio bizantino y sus cubiertas pétreas, que el gran profesional redescubrió y devolvió a su virginal estado», añade. El experto destaca, asimismo, que «el interesante proceso deductivo de sustitución "dovela a dovela" de su disgregada piedra posibilitó llegar a la positiva restitución» de su cúpula y sus cubiertas, «lo cual se convirtió en su más acertada aportación».

Martínez Monedero insiste, en otro momento de su trabajo, que la actuación «sobre la Catedral de Zamora sería el ejemplo que mejor demostró el asentamiento de su método deductivo-arqueológico de intervención». En la Seo zamorana, efectuó la recuperación de sus trazas artísticas de mayor originalidad. Interesante resultó su redescubrimiento, interesante resultó la devolución a ese estado primigenio.

Era un arquitecto que tenía en cuenta a la arqueología en sus rehabilitaciones. Miguel Martínez resalta, en tal sentido, la intervención de Menéndez Pidal en la Colegiata de Toro (1942-1957). «Las correcciones estructurales y las consolidaciones sistemáticas de su fábrica pasaban incluso por su desmontaje y rearmado como medio para afianzar su estabilidad. Actitud similar fue realizada en la puerta de San Andrés de Villalpando (1950-55), con la recuperación arqueológica de su coronación». Le preocupaba mucho ese aspecto rehabilitador «de los monumentos». De ahí sus investigaciones históricas «con el fin de ofrecer una lectura correcta del conjunto». Tal actitud quedó bien patente «con las recuperaciones de las cubiertas y artesonadas del convento de Sancti Spiritus (Toro, 1947). La necesaria investigación para llegar al original despiece del alfarje fue el paso previo a su restitución».

El profesor vallisoletano se muestra crítico, sin embargo, con un aspecto de la obra de Menéndez Pidal. «En busca de la percepción exterior, fueron realizadas no pocas liberaciones, deudor de las tesis "estilísticas" y ajeno al importante papel histórico de las adiciones». Para el analista, «Menéndez Pidal abogó siempre por la eliminación de aquellas modificaciones históricas que juzgó "molestas" para recuperar la imagen de autenticidad del monumento, por encima de su veracidad histórica». Y, así, en tal proceso «manipuló y en muchos casos aisló el entorno para alcanzar su perfección». Y pone como ejemplo de esa «liberación» a la iglesia del monasterio de San Martín de Castañeda.

Intensa labor restauradora. En Zamora, el trabajo arquitectónico de Menéndez Pidal se desarrolló en la capital (además de la Catedral, se significan las intervenciones en Santa María de la Horta, Santa María la Nueva, Santiago el Viejo, Santiago del Burgo, San Juan de Puertanueva, San Claudio de Olivares, Santa María Magdalena, San Ildefonso, las murallas, el antiguo Consistorio, el Palacio de los Momos?), Toro, San Martín de Castañeda, Benavente, las ruinas del monasterio de Granja de Moreruela, Villalpando, la torre de la iglesia de Tábara, Santa Colomba de las Carabias, San Pedro de la Nave, la iglesia de Arcenillas y el templo parroquial de La Hiniesta. Se ocupó de una treintena de monumentos. Y dejó su impronta.

El asturiano fue, para Miguel Martínez Monedero, «uno de los protagonistas más destacados de la restauración arquitectónica del patrimonio español durante el siglo XX. Desde el comienzo de su actividad profesional, a principios de los años 20, hasta su fallecimiento en 1975 mantuvo bajo su tutela los principales monumentos del noroeste de España». Medio siglo de ejercicio profesional y la rehabilitación de casi «200 edificios». En su mayoría, cuando ocupó el puesto de Arquitecto Conservador de Monumentos de la Primera Zona (1941-75), que agrupaba a siete provincias: Asturias, León, Zamora, La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. «Sus intervenciones fueron tantas y tan profundas que podemos afirmar que el paisaje monumental que actualmente puede contemplarse en este territorio es fruto de las interpretaciones personales» del asturiano. Nada menos. Para quedarse de piedra.

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10 enero 2009

Ultimo adiós a Juan

Publicado en El Faro

Medalla de Oro de la Ciudad, Faro de Oro en agradecimiento a las extensas y cuantiosas colaboraciones que publicó durante toda su vida en este medio y ejemplo de humanidad.

Juan Bravo decía adiós para siempre a su Ceuta natal a los 88 años de edad, rodeado de toda su familia en Granada. Se escribía así el último episodio de la vida de quien ha sido un ejemplo a seguir en la investigación arqueológica submarina a la que llegó de forma particular, con mucha voluntad, convirtiéndose en todo un referente por sus descubrimientos no sólo en Ceuta sino en todo el país.

Juan Bravo, que gustaba acercarse a este Faro a presentar los artículos correspondientes a los viajes de su hijo, heredero de su afición, deja huérfana un área que ayer recibía con tristeza la noticia de su muerte.

Las inquietudes de Juan, sus investigaciones de alcance incluso mundial le han convertido en una figura destacada. Pero no más que su valía personal, su humildad y su talla humana, que le convirtió en un ejemplo a seguir para todos.

Sus restos serán trasladados con posterioridad a Ceuta, aunque el velatorio tendrá lugar en el cementerio de Granada, tal y como ayer informaba su familia. Aquí, en su Ceuta, se le podrá aportar esa despedida a quien ha sido todo un señor. Los lamentos por su pérdida fueron genéricos desde todos los ámbitos, también desde esta Casa en donde tenía buenos amigos.

La asociación Septem Nostra quiso mostrar su pesar por la pérdida de quien ha sido persona fundamental en la arqueología submarina, habiendo aportado datos relevantes para el conocimiento de la historia de Ceuta, de su patrimonio y del ámbito submarino y de la navegación. Defensor del patrimonio arqueológico, sus contribuciones al Museo Arqueológico de la ciudad son destacadas, disponiendo de una de las colecciones de anclas antiguas y ánforas más importantes.

Con la pérdida de persona tan básica en la cultura ceutí, Septem Nostra quiso hacer hincapié en la humildad de Bravo, que ha sido “todo un lujo para los ceutíes”. Juan Bravo fue el primer instructor nacional que se tituló en el país, siendo reconocido con la medalla de oro de la Federación de Actividades Subacuáticas de la Delegación Nacional de Deporte, efectuando múltiples e interesantes publicaciones sobre este ámbito, dando extensión a su vocación por el mar.


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Hallado un manuscrito del siglo XIII, el primer testimonio árabe de la conquista de Mallorca

Leído en Arqueología Medieval

La crónica de Ibn Amira se creía perdida y su hallazgo la convierte en el único documento que sirve de contrapunto árabe al 'Llibre dels fets', la visión catalana de la campaña

No hay aquí ningún milagroso caballero blanco que pone en desbandada a los sarracenos, y la euforia de las tropas de Jaume I por la conquista de Medina Mayurqa se convierte en lamento, rabia y lágrimas del derrotado. El descubrimiento de un manuscrito árabe del siglo XIII que narra la caída de Mallorca a manos de los catalanes ha sido saludado por los historiadores como un acontecimiento extraordinario. La importancia del hallazgo es enorme, porque el texto, del que sólo se conocía un fragmento, citado por un historiador árabe del siglo XVI, Al Maqqari, es el primer y, hasta ahora, único testimonio con la versión de los musulmanes que sobrevivieron a la cruenta batalla.

"El libro se había dado por perdido y yo lo he estado buscando durante más de cincuenta años", dice el historiador y arqueólogo mallorquín Guillem Rosselló-Bordoy, que a sus 76 años ha cumplido su viejo sueño de localizar y publicar, con ayuda del arabista Nicolau Roser, Kitab Raih Mayurqa. Crònica àrab de la conquesta de Mallorca,de Ibn Amira Al Mahzumi (Universitat de les Illes Balears).

Flocel Sabaté, catedrático de Història Medieval de la Universitat de Lleida, y especialista en la época de frontera, comparte el entusiasmo: "Por primera vez tenemos el contrapunto al Llibre dels fets,por parte de los vencidos". La primera de las cuatro grandes crónicas catalanas - dice el medievalista-es "claramente un libro de propaganda política que no fue escrito, ni dictado, como se creía antiguamente, por el rey Jaume I, sino por la Iglesia, que es la que dominaba la Cancillería, a fin de prestigiar y consolidar la figura del monarca, en una posición aún muy débil respecto a los nobles y las ciudades".

Guillem Rosselló-Bordoy recuerda la emoción que le asaltó cuando tuvo en sus manos el texto tan largamente perseguido. El autor del hallazgo es el profesor Muhammad ben Mamar. Encontró el manuscrito en el 2001 de forma fortuita, cuando consultaba un CD con documentos microfilmados de una biblioteca de Tinduf, en el Sáhara argelino, gracias a un programa financiado por Dubai. La crónica ocupaba 26 hojas, escritas por las dos caras, mezcladas con otros documentos de Ibn Amiri. No hay otra copia más, así que el manuscrito de Tinduf - dice Ben Mamar-"es un unicum de extraordinario valor histórico y literario".

El autor de la crónica es Ibn Amira, andalusí nacido en Alzira, en 1184 y fallecido quizás en el exilio de Túnez, entre 1251 y 1259. Ocupó altos cargos en la administración almohade de Xàtiva, Sevilla, Murcia, Dénia, Valencia y Marruecos. Según Rosselló-Bordoy se trata del único documento que da el punto de vista árabe sobre las conquistas territoriales catalano-aragonesas, ya que - dice-de la toma de Valencia se conserva sólo el célebre poema elegíaco de Ibn al Abbar.

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La Boella: del mamut al hombre

Publicado en Diari de Tarragona
Carles Gosálbez

Científicos procedentes de diversos países europeos y asiáticos como Francia, Inglaterra, Suiza y Siria visitaron ayer el yacimiento paleontológico de La Boella (La Canonja), considerado uno de los tres más antiguos de la Península Ibérica y uno de los más importantes de Eurasia.

El grupo está formado por cerca de veinticinco investigadores que estos días participan en un encuentro organizado por el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), interesados en este yacimiento que contiene evidencias del Cuaternario.

El objetivo que persigue este encuentro es «presentar el resultado de la investigación a la comunidad científica universitaria», informó el director del yacimiento, Josep Vallverdú.

Una de las metas que se ha marcado el IPHES es alcanzar el reconocimiento internacional de los restos localizados en La Boella, un yacimiento equiparable en antigüedad a los de Atapuerca y Orce, los que conservan los restos más ancestrales hallados hasta ahora en Europa.

Vallverdú afirmó que con la presencia de investigadores sobre el territorio donde está enclavado el yacimiento «queremos validar su importancia y que haya un acuerdo científico sobre los restos que hemos encontrado en La Boella».

Segunda emigración

La primera emigración de homínidos africanos hacia Eurasia tuvo lugar hace dos millones de años. En La Boella se investiga la presencia de restos correspondientes a la segunda emigración, que se produjo entre hace 800.000 y un millón de años. «Pensamos que aquí puede estar bien reflejada», comentó Vallverdú.

El hallazgo de restos relacionados con la presencia humana «ha sido la sorpresa más interesante que ha deparado el yacimiento, puesto que cronológicamente lo sitúan en el mismo período que Atapuerca y Orce».

Frente a un muro de tierra de ocho metros, en los que hay marcas de los paleontólogos en los primeros cuatro, el científico del IPHES explicó a sus colegas europeos y asiáticos los restos localizados en La Boella, entre los que destacan una colección de defensas de mamut, y que hace miles de años la planicie que rodea La Canonja estaba inundada por agua, puesto que este espacio estaba bajo la influencia del río Francolí.

Vallverdú informó que «a partir de la presentación de la excavación, se evaluará cómo su registro arqueológico puede proporcionarnos una perspectiva complementaria a los sedimentos continentales y marinos que ya se conocen, para precisar el límite y las características del cambio ambiental de hace unos 800.000 años».

El siguiente paso será dotar al yacimiento de la necesaria infraestructura, para proteger los restos que se encuentran en las paredes del Barranc de La Boella y que están a la intemperie, circunstancia que podría implicarles daños de producirse lluvias torrenciales o un corrimiento de tierras.

El director del IPHES, Eudald Carbonell, dijo por su parte que «la reunión que tiene lugar en el Castell de Masricard es muy significativa, porque supone la incorporación de personal investigador vinculado al Institut y al INQUA (Asociación Internacional para el Estudio del Cuaternario), que sirve para colocar La Boella y sus estudios entre los yacimientos de primer orden ante la comunidad internacional, para profundizar en el conocimiento de las primeras ocupaciones humanas».

Noticia completa y muchas fotos en Diari de Tarragona
Más información en el bloc del IPHES [en catalán]

Hallan en la cueva de Coímbre el rastro de los pescadores del Magdaleniense

Publicado en El Comercio Digital
Eva Sanromán

Cuando un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) se interesó por la cueva de Coímbre (sita en Peñamellera Alta) lo hizo porque tras ella, decían entonces, se escondía «mucho potencial arqueológico». Pues parece ser que no se equivocaban. Las investigaciones no han hecho más que empezar y el grupo de expertos, tutelado por José Yravedra y David Álvarez, ya ha encontrado los primeros frutos. «Vamos muy despacio pero de momento los resultados son interesantes», explica Yravedra. Y es que, dice, «hemos encontrado vértebras de peces». Un hecho «muy relevante», según el investigador, ya que «revela información desconocida hasta el momento en el yacimiento». Es decir, «que sus pobladores no sólo cazaban, sino que también, muy probablemente, eran pescadores, algo poco común en los yacimientos del resto de la comarca», calcula.

Cuando llegaron a la caverna, escondida entre las localidad de Alles y Niserias, hacia el núcleo de Besnes, lo hicieron para hallar, hacia el mes de octubre, útiles de cazadores magdalenienses. Aquel fue su primer hallazgo, el que más claro tenían tras realizar lo que ellos llaman trabajo de campo. Por eso, «por entonces no pudimos descubrir lo que nos estamos encontrando ahora en los laboratorios», comenta el investigador.

Sedimento
Porque aunque los investigadores no están aquí, han continuado su trabajo en varios laboratorios. Allí se dedican a seguir trillando, separando y lavando el sedimento que recogieron en pequeñas bolsas durante las excavaciones.

Pero los nuevos descubrimientos les animan a continuar con la investigación. «El hecho de encontrar estas vértebras nos da muchísima información», celebra Yravedra. A su juicio, «los pobladores tuvieron que pescar, es la hipótesis que consideramos, con lo cual estaríamos hablando ya de la puesta en marcha de las actividades pesqueras», explica. Lo que no impide, como así lo demuestran los útiles encontrados en el yacimiento, «que también cazaban».

El caso es que «todo lo que hemos averiguado hasta la fecha nos lleva a pensar que la época en la que los habitantes de la gruta la poblaron se remonta al Paleolítico Superior». O lo que es lo mismo, «hablamos de entre 11.000 y 12.000 años».

Es pronto
Aún es pronto, comentan, para «establecer las diferencias con otro tipo de yacimientos de la comarca porque aún nos falta muchísimo material por analizar».

Pero siguen teniendo claro que «esa zona es interesante porque su ambiente es apto para los ciervos y las cabras, pero también han aparecido restos de gran bóvido y caballo». Esa variedad, «ese nivel de fauna», ha sido lo que «más trabajo nos ha dado y nos sigue dando». No obstante, dice Yravedra, «estamos aún en los pasos iniciales de la investigación, ya que aún nos encontramos arañando el sedimento».

Lo dice porque su estancia en la caverna peñamellerana no se prolongó más de diez días, con lo que «no tenemos demasiadas informaciones como para determinar las conclusiones finales».
Por aquel entonces dividieron la caverna en dos zonas. La zona «A» -donde se encuentra el grabado de un bisonte de 1,24 metros- y la «B». Ellos comenzaron las excavaciones en esta última, la más lejana a la actual entrada a la caverna y la única que no ha sido alterada por la mano del hombre actual.

Y pese a reducir tanto el espacio de la investigación de una caverna que se descubrió en 1971 y que jamás se había excavado en su interior, hallaron en aquel entonces «muchos restos de indrustia lítica», explica Yravedra. Eran «utensilios de los cazadores magdalenienses -espátulas, punzones, partes de arpones-, restos de fauna que ellos se comieron -como astas de ciervos-, huesos quemados y carbones -de las hogueras que encendían-», explicaban los investigadores.

Medio Ambiente
Después de aquel mes de octubre en el que entraron en la caverna peñamellerana cerraron la investigación de campo del año pasado con la posibilidad de conocer, más adelante, cuál era el medio ambiente de la zona en épocas pasadas. Lo harían una vez estuvieran analizadas las plantas. Sin embargo, el proceso está aún en marcha y ese análisis también.

Lo tienen abierto en Gijón y en Madrid. Los restos de fauna, por ejemplo, están en la capital española. Ahí la clasifican, la limpian y comienzan los estudios más profundos de los hallazgos.
Sin embargo, «nos falta más de la mitad del sedimento por lavar», con lo que las respuestas a todas las cuestiones que surjan entorno a los pobladores de la cueva peñamellerana podrían alargarse en el tiempo. Sin embargo, «seguimos pensando que podemos encontrar cosas de una relevancia importante dentro de esta gruta».

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Descubren lazos genéticos entre antiguos peruanos y aborígenes japoneses

Publicado en AFP

El hallazgo de vínculos genéticos entre antiguos peruanos de la cultura preinca Mochica con un milenario pueblo japonés llamado Aíno marcaría un aporte decisivo para la teoría de que los pueblos de Asia aportaron en la creación de la civilización del Nuevo Mundo, estiman varios expertos.

Esos vínculos genéticos entre peruanos y japoneses de la antigüedad fueron descubiertos en distintas investigaciones del antropólogo físico y especialista en ADN antiguo, el nipón Ken-Ichi Shinoda, y el arqueólogo peruano Carlos Elera, director del Museo Nacional de Sicán.

"Ese trabajo es absolutamente válido, de esta forma se está completando información a través de la investigación genética, lo que confirma una serie de hipótesis científicas que se encontraban a nivel de especulaciones", dijo el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, consultado por la AFP acerca de la validez de esta investigación.

Shinoda y Elera hicieron durante tres años análisis de ADN en Estados Unidos a una gran cantifdad de muestras obtenidas de tejidos de humanos que habitaron hace 1.100 años en la costa norte de Perú, pertenecientes a la cultura Sicán, con influencia mochica, en el departamento de Lambayeque, a 750 km al norte de Lima.

Los resultados de los análisis fueron comparados con muestras tomadas a personas de países asiáticos tras lo cual encontraron sorprendentes resultados al comprobar que existieron vínculos genéticos entre los antiguos moradores de Sicán con el pueblo japonés llamado Aíno, que forma parte de la cultura nipona.

Lumbreras, ex director del Instituto Nacional de Cultura de Perú, señaló que las indagaciones en torno al ADN dan sustento a la teoría de la migración hace unos 12.000 años de poblaciones asiáticas hacia el continente americano.

El pueblo japonés Aíno -según explicó- estuvo asentado desde tiempos inmemoriales en el norte de Japón, en la isla septentrional de Hokkaido, desde donde pudieron llegar a las islas Aleutianas y a la península rusa de Kamchatka, para después pasar a América por el Estrecho de Behring.

La arqueóloga Ruth Shady, descubridora de Caral (100 km al norte de Lima), considerada como la ciudad más antigua de América, estimó que hay muchas cosas que comparten las poblaciones americanas y asiáticas "como efecto de las migraciones desde el Asia".

"De modo que en la composición del ADN seguramente estamos compartiendo un gran porcentaje con poblaciones asiáticas", dijo Shady a la AFP, subrayando que hasta ahora no se había logrado avances en análisis del ADN para comprobar la vinculación entre americanos y asiáticos, especialmente entre la cultura Sicán con los aínos japoneses.

La arqueóloga subrayó que los estudios de ADN tienen que hacerse sobre bases comparativas para que sean muy sustentables. "El trabajo debe estar enmarcado en comparación con otras poblaciones para estar seguros de que esa similitud se da sólo en los casos de Sicán con el pueblo Aíno", observó.

Shinoda y Elera han anunciado que sus investigaciones continuarán con nuevas pruebas que se harán a descendientes de mochicas que trabajan en el proyecto arqueológico de Sicán y a descendientes vivos de antiguas culturas de Asia, en especial la aína.

"Eso nos revelará el vínculo genético entre estos pueblos muy distantes geográficamente que en la antigüedad establecieron relaciones comerciales a través del mar", dijo Elera.

El objetivo es demostrar cómo las poblaciones de Asia llegaron a América y de qué forma tuvieron contacto con la colectividad Sicán hace 1.100 años.

Los aínos son un pueblo aborigen del archipiélago japonés casi totalmente exterminado.

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08 enero 2009

El sarcófago de un niño enterrado hace 1.600 años

Publicado en El País
Rafael Fraguas

Uno de los dos sarcófagos tardorromanos descubiertos el pasado verano en la localidad madrileña de Arroyomolinos (11.804 habitantes) fue extraído hace unos días del mausoleo subterráneo donde se hallaba depositado desde hace 1.600 años.

Uno de los dos sarcófagos tardorromanos descubiertos el pasado verano en la localidad madrileña de Arroyomolinos (11.804 habitantes) fue extraído hace unos días del mausoleo subterráneo donde se hallaba depositado desde hace 1.600 años. En su interior, el objeto contenía los despojos óseos de un inmaduro, un niño de poca edad, en jerga arqueológica. Sus restos están siendo sometidos al preceptivo examen por Cristina de Haro, anatomopatóloga perteneciente al equipo formado in situ por la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid y al que pertenece el arqueólogo responsable de esta actuación, Luis Fernández.

Mientras los huesos infantiles, altamente pulverizados, permanecen en laboratorios del Gobierno regional, el recipiente que los alojaba, un sarcófago de unos 100 kilos de peso y 1,30 metros de longitud, por 40 centímetros de anchura y medio metro de espesor, en plomo muy erosionado en su parte inferior, fue enviado a la sede del Museo Arqueológico Regional en Alcalá de Henares. Su director, Enrique Baquedano, recibió el envío al frente de su equipo de especialistas. "Los restos han de ser primero examinados y consolidados con productos especiales que no alteren su naturaleza", explica.

Allí, un equipo de facultativos examinó el ataúd, que presenta la particularidad de tener en las tapas de ambos extremos sendas cruces de brazos iguales, rematados en sus extremos por otros tantos prismas. Ello lleva a los arqueólogos a datar el hallazgo en torno al siglo V de nuestra era, ya que fue a partir de entonces cuando se generalizó el uso de emblemas cristianos en los enterramientos.

Según Soledad Gil, arqueóloga que ha asistido a las tareas de extracción de este sepulcro infantil, en el mausoleo de Arroyomolinos permanece aún enterrado otro sarcófago. Otras fuentes informan de que el peso de este otro ataúd metálico es de unos 800 kilos de peso, igualmente fabricado en plomo, en el que se sabe que se encuentran más restos y se presume que contiene huesos de un adulto. Entre uno y otro sarcófago se han hallado restos de entre seis y siete difuntos más allí sepultados.

El mausoleo se encuentra situado en una explanada a la entrada de Arroyomolinos por el este. Sobre este solar, donde otros restos señalan la presencia de un enclave habitado coetáneo del mausoleo, se proyecta la construcción de un gran espacio comercial.

El panteón formaba parte de un conjunto más amplio. Su propio porte permite a los arqueólogos deducir que pudo tratarse del panteón de un patricio, pater familias local. Se trata del primer hallazgo de estas características encontrado en la región de Madrid, donde los enterramientos romanos son altamente infrecuentes. Alcalá de Henares es quizá el enclave regional con mayor presencia de vestigios romanos, que también se encuentran en Valdetorres del Jarama, Titulcia, Villamanta, Cenicientos y San Lorenzo de El Escorial. Los hallazgos de restos procedentes de la etapa romana, que son tardíos respecto a los iniciales hallados en España a partir de 218 antes de Cristo, en el centro de la Península suelen encontrarse en las riberas de los ríos.

El yacimiento encontrado en Arroyomolinos se halla situado a escasa distancia de un río que riega la zona.


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Cultura quiere sacar a la luz todo el patrimonio arqueológico oculto

Publicado en El País
Santiago Belausteguigoitia

Por Andalucía pasaron los fenicios, los romanos, los visigodos, los bizantinos, los árabes, los reconquistadores cristianos, los invasores del ejército napoleónico... El resultado de una historia tan agitada es un fabuloso patrimonio arqueológico.

Por Andalucía pasaron los fenicios, los romanos, los visigodos, los bizantinos, los árabes, los reconquistadores cristianos, los invasores del ejército napoleónico... El resultado de una historia tan agitada es un fabuloso patrimonio arqueológico. La Junta ha anunciado la conclusión, mañana 8 de enero, del plazo de un año para que "los poseedores de objetos y restos materiales integrantes del Patrimonio Arqueológico comuniquen a la Consejería de Cultura sobre los mismos". Por ejemplo, un hombre que posea unas ánforas romanas o unas monedas visigodas "tiene que comunicar su existencia a la Consejería de Cultura y hacer una relación detallada que incluya su identificación, descripción, localización y título de adquisición válido en derecho", comenta Juan Manuel Becerra, jefe de servicio de Protección de Patrimonio Histórico. La medida responde a lo establecido por la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía de 2007.

"La Administración quiere saber qué patrimonio arqueológico hay y dónde está. No condenamos a nadie. La Consejería de Cultura no va a coger nada. Sólo pide que se informe de lo que se tiene. No dice que se entregue", recalca Becerra. La directora general de Bienes Culturales, Guadalupe Ruiz, señala que la gente está respondiendo positivamente al llamamiento. Becerra recalca que "ha habido gente que entregó cosas en los ayuntamientos" de su pueblo. "Tras la Operación Tertis hubo personas que se asustaron y hubo una tendencia a donar monedas y objetos pequeños a los ayuntamientos", agrega Becerra.

La Operación Tertis, impulsada por la Guardia Civil, asestó en 2007 un duro golpe al expolio arqueológico en Andalucía y Extremadura. La operación concluyó con la detención de 52 personas y la intervención de 300.000 piezas de origen fenicio, ibérico, romano, visigodo y árabe. Un total de 31 yacimientos de Sevilla (14), Badajoz (11), Cádiz (3), Málaga (1), Huelva (1) y Jaén (1) fueron objeto del saqueo de los detenidos, entre los que figuraban 30 expoliadores, 13 intermediarios en la venta de piezas y nueve coleccionistas.

Becerra hace hincapié en que el problema del expolio es que cuando se expolia una moneda se está destruyendo todo el contexto histórico en el que se sitúa la pieza. E insiste en que el concepto de patrimonio arqueológico abarca desde una moneda fenicia hasta "elementos de la Guerra Civil. Por ejemplo, se están protegiendo casamatas [emplazamientos fortificados de piezas de artillería] de la Guerra Civil en Almería. Estas casamatas se usaban para la defensa de la costa".

Noticia completa en El País

La arqueología del textil

Publicado en La Mañana
Josep Bertrán

El Departament de Cultura de la Generalitat, a través del Museu del Tèxtil de Terrasa, recuperará y restaurará los vestidos mortuorios con los que fueron enterrados los dos cadáveres que se hallaron en el sarcófago de la fachada el templo románico de Santa Maria de Agramunt.

La tumba se abrió el año 1996 en el transcurso de una de las restauraciones. Su contenido fue retirado y trasladado para su estudio etnológico
Según los expertos, se trata posiblemente de las piezas de indumentaria civil más antiguas de Catalunya encontradas hasta ahora. A pesar del mal estado de conservación en que se hallaron, los fragmentos más pequeños estaban a punto de desintegrarse, los técnicos llevarán a cabo una restauración que después se exhibirá en la capital del Sió.

Según el concejal de Cultura de Agramunt, Domènc Llop, “a lo largo del primer semestre de este año la restauración de los dos vestidos estará lista y se trasladará a Agramunt donde se exhibirán permanentemente en un lugar que aún no está decidido pero que ha de reunir las condiciones necesarias para ello”. El coste de la restauración está financiado por el Departament de Cultura.

Nobles del S. XIV
Esta indumentaria corresponde a los restos de los vestidos mortuorios con los que fueron enterrados dos individuos, un hombre y una mujer, en el interior del sarcófago al pie de la torre del campanario. Por donde fueron enterrados y por los restos de indumentaria encontrados cabe suponer que se trataba de dos individuos de familia noble, de Agramunt o del condado de Urgell.
Se apuesta que podrían pertenecer a alguna familia que hubiese financiado algunas de las obras del templo, aunque, por le momento no se conocen ninguno de estos términos.

Los estudios antropológicos realizados en los restos se estima que al morir tenían entre 22 y 24 años y medían de 1,47 metros de altura la mujer y 1,59 metros el hombre.

A falta de estudios complementarios se calcula que fallecieron a mediados del siglo XIV.
El estado de conservación de los restos es muy bueno puesto que se conservaron muchos tejidos como los tendones y cabellos.

Según los técnicos, no se ha detectado ninguna patología en los huesos que pueda dar algún indicio sobre las causas de su muerte, como tampoco puede aventurarse ninguna hipótesis del motivo del por qué a mujer estaba depositada sobre el hombre, aunque con la cabeza ligeramente desplazada hacia la parte izquierda.

La presencia de cal en el interior de la tumba podría indicar que murieron a consecuencia de alguna de las epidemias de peste que en aquella época asolaban el país.

Vestimenta
Según el análisis técnico realizado en los restos de la indumentaria, el tejido mayoritario es de tafetán de algodón o lino. Se han podido identificar nueve fragmentos de ropa correspondientes a los vestidos mortuorios, el del hombre y el de la mujer como del mantón, piezas del tórax, cofia, cordel, calzones, entre otros.

Cabe tener en cuenta que la tumba ya había sido abierta con anterioridad puesto que se hechó en falta la espada con la que fue enterrado el varón, según los restos de óxido encontrado en los restos del tejido del pecho y de espalda de la mujer.

Todas las piezas presentaban una capa superficial de suciedad en la que se reconocen telarañas, restos de insectos, piedras, entre otros elementos. También hay suciedad integrada a las fibras, posiblemente a consecuencia del contacto con el cuerpo humano, según indica el informe.
En estos momentos ya han finalizado los trabajos de desinfección y limpiezas y “ahora se trata de confeccionar una especie de puzzle con los fragmentos de vestidos”, comenta el concejal de cultura.

Limpieza
Los pasos seguidos para la recuperación de la vestimenta medieval son muy laboriosos y se inician con la limpieza superficial con una aspirador de baja succión para extraer las partículas de polvo y suciedad depositadas en la superficie de las piezas, tanto del derecho como del revés.
Después de este proceso y de la retirada de los restos de la cal y las piedras las piezas son objeto de una limpieza por inmersión, una por una, para reducir o eliminar las manchas, relajar los pliegues, las arrugas y eliminar los hilos que han quedado sueltos.

Consolidación
Una vez finalizadas todas las operaciones de limpieza y desinfección se procede a las tareas de recuperación de los vestidos.

Los fragmentos más pequeños o sin costura o sin ninguna información original se cosen en un soporte de ropa y esta en otro de rígido.

Los trozos más visibles, con costuras o de los que se disponga de más información previa, se cosen en soportes de ropa y esta sobre replicas de la indumentaria original.

Noticia en La Mañana

06 enero 2009

La arqueología submarina del siglo XXI: virtual y en 3D



Investigadores europeos han desarrollado un complejo sistema para explorar naufragios situados a demasiada profundidad para las inmersiones humanas. Combina cámaras de fotos especiales y sónares para desarrollar fotomosaicos y gráficos en tres dimensiones que llegan a los arqueólogos en la superficie.

Se trata del Proyecto Europeo Venus [Virtual ExploratioN of Underwater Sites], en el que colaboran institutos de arqueología de Francia, Portugal, Italia, Inglaterra y Austria.

05 enero 2009

"La historia del arte también es historia del crimen"

Entrevista a Harry S. Martin III, profesor de derecho del arte en la Universidad de Harvard publicada en La Contra de La Vanguardia
Lluis Amiguet

Tengo 65 años: no sé si me dan sabiduría, pero experiencia, seguro. Empecé coleccionando viejas pelucas de jueces y he acabado enseñando derecho del arte. El arte es por definición universal, así que leyes universales deberían protegerlo. Colaboro con la Fundació Gala-Dalí.

Mi falsificador de pintura favorito fue Henricus Antonius van Meegeren: capaz de vender un Vermeer falso por siete millones de dólares al mismísimo Reichmarschall Goering, quien corrió a colgarlo orgulloso de la pared de su residencia de Carinhall.

La vanidad es tonta y cegata.

Meegeren fue un virtuoso despreciado por la crítica que copió a los grandes maestros con tal habilidad que logró exponer sus obras en museos junto a cuadros auténticos sin que nadie sospechara. Y se dio una vida de pachá gracias a millonarios ingenuos.

Un artista... A su modo, claro.

Al acabar la guerra, lo procesaron por haber vendido obras de los grandes maestros a los nazis y él repuso ante el tribunal que había vendido arte a los nazis, sí, pero sólo el suyo. Y para demostrarlo, pidió lienzo y pinceles e improvisó en su propia celda un Jesús impresiona a los doctores...Brillante.

¡Qué fina ironía!

Al final, lo soltaron con una condena leve por fraude, pero murió poco después.

Seguro que su obra se ha revalorizado. Meegeren fue un prodigio, pero astucia por astucia fue mayor la de otro falsificador inglés cuyo cómplice viajaba por los mejores archivos y bibliotecas del planeta sustituyendo las fotos de los originales que los expertos toman como referencia y colocando en su lugar las fotos de sus propias copias.

¡Falsificaba las referencias: un hacha!

Así, cuando el experto cotejaba un cuadro no lo hacía con la referencia original fiable, sino con una foto del cuadro del timador y daba la falsificación por buena. Ese desgraciado ha contaminado decenas de archivos.

Traiciones del universo digital.

Pero desde el punto de vista legal, resulta apasionante la trayectoria de Elmyr d ´ Hory, a quien Orson Welles dedicó una brillante película. D´Hory era un alias de un húngaro capaz de mimetizar con precisión el estilo - para él no inimitable-de Picasso y Matisse.

¿Por qué le parece tan interesante?

Porque no firmaba sus copias, así que, en puridad legal, no consumaba el timo.

¿Y...?

Pues que ante un tribunal podría argumentarse que él no pretendía timar, sino que simplemente vendía su arte de copista.

¿Eso es legal?

No creo que fuera particularmente honrado, pero podríamos hablar más bien de alegalidad. El caso dejó de ser jurídicamente interesante cuando un mafioso obligó a Elmyr a firmar también como Picasso y Matisse y lo convirtió en vulgar timador.

Cuéntenos algún timo reciente.

La crátera (copa donde los griegos mezclaban agua y vino) de Eufronio estaba expuesta en el Metropolitan de Nueva York...

¡Soberbia!, y creo recordar que reproducida en mi libro de griego del instituto. ...

Pues ejemplifica muy bien los problemas de los museos hoy tras la firma de la convención de la Unesco sobre obras de arte.

¿Por qué?

Los museos ahora no sólo tienen que preocuparse de la autenticidad de las obras, sino que, además, deben documentar su procedencia y demostrar que no son fruto de expolio, robo o excavación ilegal.

¿La crátera de Eufronio era robada?

Robert Hecht Jr. se la vendió al Metropolitan en 1972 por un millón de dólares - la cifra entonces hizo historia-y, cuando el museo empezó a tener sospechas y a investigar su origen, intentó inventarse que la había comprado en los años treinta a un libanés.

¿Y cuál era la verdad?

Había sido robada en 1971 de una tumba etrusca cerca de Cerveteri, en Italia; por eso ha sido devuelta ahora al Estado italiano. Ya ve: hay que preocuparse de quién tenía la obra antes de comprarla y de si había sido expoliada, por ejemplo por los nazis: estamos tramitando muchas reclamaciones de herederos de expoliados por los nazis.

¿Habría base para reclamaciones sobre expolios artísticos consumados en la guerra civil española?

La convención de la Unesco ha abierto muchas posibilidades de reclamación y las demandas se suceden. El problema es: ¿dónde ponemos la barrera del expolio en la historia de una obra de arte?, ¿desde qué momento preciso en el pasado, tras qué guerra consideramos la obra expolio o legítima propiedad? ¿Y si las piezas son milenarias?

¿Y usted qué sostiene?

¡Hay tantas reclamaciones! Grecia y Egipto y el expolio colonial... ¿La Mona Lisa del Louvre es italiana o francesa? ¿Y acaso no fue un crimen contra la humanidad que los talibanes volaran los budas en Afganistán?

¿Estudia algún caso en concreto?

Los carabineros lograron una orden de registro para un almacén en Ginebra donde encontraron cientos de antigüedades expoliadas de excavaciones clandestinas. El expolio había sido perfectamente documentado con precisión por los propios ladrones con fotos de cómo extraían las obras de la tierra y cómo las limpiaban y restauraban.

¿Para qué documentar su crimen?

Para probar su autenticidad al comprador. Y algunos de esos compradores, conservadores de museos norteamericanos, han sido tan estúpidamente ingenuos que han colgado esas fotos en exhibición junto a esas piezas robadas que compraron. Por cierto, hay dos Leonardo iguales en dos museos distintos: Kansas y el Louvre.

Entrevista completa en La Contra de La Vanguardia
La fotografía proviene de El País, ilustra la noticia La Crátera de Eufronio vuelve a casa de 18 de enero de 2008

La identidad de los indígenas canarios

Publicado en La Opinión de Tenerife
José Farrujia de la Rosa

Tras el redescubrimiento de las Islas Canarias en el siglo XIV, los indígenas canarios fueron catalogados por el "pensamiento occidental" como bárbaros o infieles, pues éstos eran objeto de evangelización, esto es, de asimilación, de grado o por fuerza, a través de la cristianización forzosa. De esta manera, quedaba así legitimada la conquista, colonización y evangelización de las islas y de sus moradores. Téngase presente, en relación con esta visión etnocéntrica, que la construcción de la identidad va asociada a la sensación de control, de poder, de diferencia moral, de superioridad sobre los fenómenos de la naturaleza humana y sobre los otros. Y los que supuestamente no tienen esta sensación son considerados, simplemente, como primitivos, salvajes, no tan humanos.

Con posterioridad, una vez incorporadas las Islas Canarias a la Corona de Castilla, la conquista y la colonización generaron la presencia de una población multiétnica en el archipiélago. Paralelamente, la intervención de la Iglesia católica romana propició que los nativos canarios fuesen considerados como seres humanos, hecho que implicaba que los cristianos debían aceptar que los indígenas canarios eran también descendientes de Adán y Eva y, por tanto, originarios del Próximo Oriente. Así, entre los siglos XV y mediados del siglo XIX, los distintos estudiosos especularon si los indígenas canarios podían ser descendientes de los iberos, cartagineses, israelitas, cananeos o incluso de los tartesios, mientras que escritores todavía mucho más imaginativos afirmaban que eran los descendientes de los supervivientes de la Atlántida.

¿ABORÍGENES?
A partir de finales del siglo XIX, la práctica totalidad de los autores que se dedicaron al estudio arqueológico y antropológico de los indígenas canarios se refirieron a ellos, de forma genérica, con el término aborigen, independientemente de cuál fuese la cuna de origen propuesta y el hipotético momento de su arribada a las islas. El término aborigen se ha seguido empleando hasta la actualidad, generalizándose su uso en el lenguaje académico y popular, a pesar de que tal denominación no es correcta para el ámbito canario por diversas razones.

En primer lugar, porque con el término aborigen se hace referencia a las poblaciones que están en un lugar desde los orígenes, que son originarios del suelo en que viven. Por tanto, si tenemos presente que los primeros pobladores de Canarias proceden del norte de África, no pueden ser catalogados como aborígenes una vez asentados en las islas. Tales poblaciones fueron aborígenes en su punto de origen africano, pero no en Canarias.

En segundo lugar, con el término aborigen se designa a los que son originarios de un país o territorio, por oposición a los que se han establecido posteriormente. Por consiguiente, los primeros pobladores de Canarias fueron oriundos (del latín oriri unde, traer origen de alguna parte) del norte de África, y sus descendientes serían indígenas (del latín inde geniti, engendrados allí) canarios.

Y en tercer lugar, no debemos perder de vista que el término aborigen tiene un carácter peyorativo, discriminatorio, pues mantiene presente el discurso neocolonial y las relaciones sociales de dependencia económica, social, política y cultural de los conquistados en relación con los conquistadores. El término, además, está asociado con seres que aún no han llegado al estadio de la "civilización" e implica la infravaloración de la identidad e historia de sociedades a las que se considera diferentes e inferiores.

INDÍGENAS.
Por consiguiente, el término indígena es, etimológicamente, el más correcto y menos discriminatorio para definir a los antiguos pobladores de Canarias, pues con él se hace referencia a las personas nacidas en un lugar, independientemente del momento cronológico en que esto acontece, pero en el caso canario dentro de la Prehistoria. El término indígena tiene un carácter descriptivo-objetivo y es, a la vez, una categoría etimológica y semánticamente correcta.

Sin embargo, fuera del ámbito de la arqueología, y en el caso de las sociedades contemporáneas, el término indígena se emplea para identificar a los grupos étnicos, lingüísticos o raciales que tienen una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la invasión y que tienen la determinación de preservar, desarrollar y transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad étnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones y sus sistemas legales. Este es el caso, por ejemplo, de las comunidades indígenas de América Latina.

En el caso canario, esta continuidad histórica entre las sociedades indígenas precoloniales y postcoloniales existió desde el punto de vista biológico, pero no desde el punto de vista socio-cultural, pues el proceso de aculturación desarrollado en Canarias a raíz de la conquista supuso la progresiva destrucción de los valores sociales y culturales de la sociedad indígena, el denominado etnocidio, pero no así la destrucción biológica, pues estimaciones recientes indican que en torno a un 10% de la población indígena se incorporó a la nueva sociedad resultante de la conquista. No perdamos de vista al respecto que la economía canaria pasó a caracterizarse a partir de entonces por un modelo de crecimiento agrario, inscrito a su vez en el marco de una economía atlántica e internacional. Ello dio pie al desarrollo de una economía dependiente y periférica desde el siglo XVI, así como de una sociedad colonial.

Por consiguiente, mientras que en Canarias el concepto indígena se emplea para designar a sociedades "fósiles", arqueológicas, en el caso americano la realidad es bien distinta y la significación del concepto trasciende a la contemporaneidad. Por tanto, el concepto indígena, aplicado al caso canario, lleva implícitamente una clara connotación temporal: hace referencia a las poblaciones insulares presentes en las islas desde el primer poblamiento del archipiélago hasta su redescubrimiento en el siglo XIV por los europeos, momento a partir del cual comenzaron a quebrarse las bases del mundo indígena.

EL EJEMPLO AUSTRALIANO.
Otra realidad histórica que refuerza la idoneidad del concepto indígena para el caso canario la encontramos en el ámbito australiano, es decir, en otro territorio insular. En este contexto la palabra aborigen aparece en inglés desde al menos el siglo XVII y ha sido usada para describir a sus pobladores indígenas ya desde el año 1789. Pronto se convirtió en un nombre propio y se empleó para referirse a todos los indígenas australianos. Sin embargo, como nombre ha adquirido connotaciones negativas, incluso despectivas entre algunos sectores de la propia comunidad indígena, que lo ven como poco sensible e incluso ofensivo. Durante un tiempo se pensó que la expresión más aceptable y correcta era "Australian Aborigines", aunque también ésta luego tendió a evitarse por las asociaciones históricas hechas con el colonialismo. Actualmente, la expresión indígenas australianos ("Australian Indigenous") es la que ha ganado más aceptación, particularmente desde los años 80 del siglo XX.

¿PREHISPÁNICOS?
Otro concepto igualmente erróneo y generalizado en el lenguaje académico -y por ende en el lenguaje popular- es prehispánico. Tal denominación se comenzó a aplicar en la Arqueología canaria durante el franquismo para designar el periodo histórico comprendido desde el primer poblamiento de las Islas Canarias hasta la anexión de las mismas por la Corona de Castilla. El término fue introducido en el ámbito canario por Julio Martínez Santa-Olalla, un autor falangista afín al régimen y, de hecho, tal denominación lleva implícita toda una carga ideológica, pues con ella se reforzaba la vinculación de Canarias con la identidad y nación hispana, al tiempo que la identidad cultural precedente se anulaba, cobrando ésta sentido sólo en función del aporte hispano. Baste recordar que, por esas fechas, la lectura nacionalista de la Prehistoria canaria se tradujo en la vinculación de los indígenas canarios con las culturas ibero-mauritana e ibero-sahariana, cuya cuna de origen se ubicó en el Sahara Español. Es decir, con tal denominación, la cultura indígena existente antes de la conquista y colonización de las islas era simplemente prehispánica, anterior al aporte civilizador español, aspecto éste que implicaba la infravaloración del propio bagaje cultural canario y, por ende, del bagaje norteafricano de los primitivos isleños (de raigambre líbico-bereber), el cual encontraba sentido a partir de un marco de referencia español. La denominación, por tanto, obedece a un criterio seudohistoricista y no a una realidad objetiva per se.

El término prehispánico tampoco puede aplicarse para designar la fase final de las culturas canarias, es decir, el periodo comprendido entre el redescubrimiento de las islas por los españoles y europeos y la desaparición de la cultura indígena, pues habría que presuponer que la cultura indígena desaparece, repentina e irremisiblemente, tras la conquista y colonización de las islas, algo que no parece haber sucedido. Asimismo, de todos es sabido que el redescubrimiento de las islas no fue una tarea exclusivamente hispana (intervinieron también genoveses, normandos, etc.), por lo que el término prehispánico, empleado para definir ese periodo, también es incorrecto a todas luces.

El uso del concepto prehispánico durante el franquismo, por tanto, pone de manifiesto la existencia de una clara intencionalidad significativa -en el ámbito conceptual- que entronca, obviamente, con la propia naturaleza del discurso nacionalista del régimen franquista. El lenguaje, al ser una creación subjetiva o intersubjetiva, es un medio de transmisión del pensamiento y un instrumento a través del cual los sujetos exponen su concepción del mundo. Es decir, la infraestructura metahistórica lleva implícita una explicación por implicación ideológica. Por consiguiente, el uso hoy en día del concepto prehispánico es erróneo y lleva implícita una carga ideológica que, paradójicamente, ningunea la realidad cultural de las sociedades indígenas canarias objeto de estudio.

EN SÍNTESIS.
La desafortunada pervivencia en el lenguaje académico -y por ende popular- de conceptos como prehispánico o aborigen, pone de manifiesto que su uso ha estado en función de lo que se ha aprendido, de lo que se ha visto, de lo que se admite como probable y de lo que se postula. Y todo ello ha acontecido en un contexto científico en el que la reflexión teórica y conceptual ha sido prácticamente inexistente. El empleo de ambos conceptos en el ámbito de la Arqueología canaria es, por tanto, erróneo. En el caso concreto del concepto prehispánico, su incongruencia no radica exclusivamente en el hecho de que sea una herencia del franquismo sino, además, en el hecho de que tal concepto no describe una realidad objetiva per se y en que es excesivamente reduccionista desde el punto de vista crono-cultural.

Noticia completa en La Opinión de Tenerife

04 enero 2009

Lleida despide al arqueólogo Luis Díez-Coronel i Montull

Publicado en La Mañana

“Luis Díez-Coronel i Montull fue el precursor de la arqueología en Lleida y representó la transición entre una arqueología como afición a una profesional en la provincia”, asegura Joan Ramon González, responsable del Servei d’Arqueologia del Institut d’Estudis Ilerdencs de Lleida (IEI). Díez-Coronel i Montull falleció el pasado viernes a la edad de 96 años habiendo dejado una vida dedicada a la arqueología leridana y de la Franja.

González, que fue el sucesor de Díez-Coronel al frente del departamento de arqueología del IEI, destacó la labor a la hora de descubrir, estudiar y difundir el arte rupestre de las Terres de Ponent. “Díez-Coronel y su compañero arqueólogo Rodrigo Pita Mercè son los responsables del descubrimiento de la mitad de los yacimientos arqueológicos que se conocen actualmente en la provincia”, añadió. De este modo, González destacó algunos de los descubrimientos de los dos arqueólogos como son la Necrópolis de la Pedrera de Térmens o el del Baptisteri de Bovalar, en Seròs, que actualmente se encuentra expuesto en el Museu de Lleida: diocesà i comarcal.

El actual responsable del Servei d’Arqueologia del IEI también recuerda la etapa en la que el departamento estuvo dirigido por Díez-Coronel. “Durante el 1962 empezó a ocuparse del Museu Arqueològic del IEI, y fue su responsable, junto con Pita Mercè, hasta 1987, fecha en la que se desmanteló el museo”, explica González. Su mayor logro, añade, es que se ocupó de una labor, la de arqueólogo, en unos años en los que hacía mucha falta. Pasada la Guerra Civil, Díez-Coronel ocupó el espacio que posteriormente cogería la Universitat de Lleida.

Por su parte, el historiador Ferran Boneu destacó también la labor de Díez-Coronel. Boneu explica que el arqueólogo y su compañero mantuvieron con vida esta disciplina en Lleida hasta que llegaron los arqueólogos profesionales. “En Lleida, hasta una época muy reciente, la arqueología estaba en manos de ambos arqueólogos. Pese a su trabajo, ninguno de los dos era arqueólogo de profesión. Es por eso que es tan importante su aportación a esta ciencia, ya que realizaban sus trabajos con absoluto respeto y crearon un gran conocimiento alrededor de los restos del pasado en la actualidad”, informa.

En referencia a la faceta de divulgación de Díez-Coronel hay que resaltar que fue muy extensa. La primera de ellas vio la luz en 1967 bajo el título de Arqueología Islámica en la Marca Superior de Al Andalus.

El mismo año inició la campaña de excavaciones en el Castell Formal de Balaguer. Al año siguiente publicó El arte Romano Rústico del Valle de Arán y sus pervivencias Medievales. A partir de estas dos publicaciones, continuó con la realización de estudios e informes sobre otros descubrimientos, como de la Necrópolis de Colomina en Gerp, las pinturas esquemáticas de Baldomar y Alós de Balaguer, el Castell dels Comtes d’Urgell-Alcassaba de Balaguer, la excavación arqueológica del palacio de la faberia de Lleida, o la Villa Romana con mosaicos en Albesa, entre muchos otros. Hasta un total de 30 volúmenes en los que también participaron otros compañeros como el ya mencionado Rodrigo Pita Mercè o Tarragó Pleyán.

Boneu destacó que durante las décadas de los años 50 y 60, Díez-Coronel fue “el arqueólogo de la ciudad y de la provincia. Cuando alguien encontraba un resto arqueológico llamaba al IEI, y en el IEI, estaba Díez-Coronel”. El historiador trabajó conjuntamente con Díez-Coronel porque Boneu, que era el conseller de Belles Arts del IEI, era quien debía darle los permisos para realizar las excavaciones.
El interés de Díez-Coronel por la arqueología deja otro legado, y es que el abogado contaba con una biblioteca con miles de ejemplares, la mayoría de los cuales corresponden a esta ciencia.

Díez-Coronel recibió un homenaje por su labor en 1992, cuando tuvo lugar el primer Congrés Internacional de Gravats Rupestres i Murals, que organizó el Servei de Arqueologia y el Departament de Geografía i Història del IEI.

Un abogado de profesión con la mirada puesta en el pasado

Luis Díez-Coronel i Montull nació en Monzón, aunque de muy pequeño se instaló en Lleida y estudió en los Maristes y en el liceu Escolar. Pese a que inició la carrera de Enginyeria Industrial, no pudo acabar la carrera. La que sí que acabó fue la de Derecho libre, que realizó en la Universidad de Zaragoza y en la de Valladolid.

Díez-Coronel entró a formar parte de Regs i Forces de l’Ebre, antigua Cia Canadiense, que fue la constructora del pantano de Sant Antoni de Tremp, el de Camarassa y el Canal de Seròs.

Aunque Díez-Coronel es más conocido por su faceta como arqueólogo, también dedicó su vida a otras facetas. Fue amante del deporte y de Lleida, y por ello formó parte de la Junta Directiva de Lleida de Futbol i la Unió Esportiva Lleida con los presidentes Juanito Porta, Eduard Estadella y Llorenç Agustí, según explica Enric Castells en el libro 50 lleidatans. Bajo el mandato de Eduard Estadella, y con Díez-Coronel, el equipo subió a Primera División.

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El Ivacor localiza pinturas rupestres en el término municipal de Chera, en Valencia

Publicado en El Mundo

El Institut Valencià de Conservació i Restauració de Bèns Culturals (Ivacor) localizó pinturas rupestres en el término municipal de Chera (Valencia), dentro de los trabajos de prospección desarrollados en la Comarca de La Serranía, que "están aportando una valiosa información sobre la distribución del arte rupestre prehistórico", según señalaron en un comunicado fuentes de la Generalitat.

El conjunto pictórico encontrado en Chera, que supone "uno de los hallazgos más relevantes", se trata de una serie de pinturas levantinas compuesto por tres paneles.

En concreto, el primero incluye a varios arqueros de grandes dimensiones, aunque su visión "resulta muy complicada dada la perdida del pigmento", el segundo conserva una escena de caza de un jabalí, y el tercero, una "compleja escena de carácter simbólico" en la que se presentan figuras humanas y dos seres fantásticos, detallaron.

Al respecto, resaltaron que el interés del hallazgo estriba en que "se amplía el mapa de distribución de las pinturas levantinas y también en que por sus rasgos estilísticos se pueden establecer paralelismos con zonas próximas como la Sierra de las Cuerdas, en la provincia de Cuenca, y con el Maestrazgo de Castellón", similitudes que "van a permitir a los investigadores profundizar en el conocimiento de las redes sociales durante la Prehistoria".

Este conjunto de pinturas presenta problemas de conservación a causa de la inestabilidad de la roca y de la incidencia de los agentes atmosféricos que están siendo estudiados por el Ivacor como paso previo a la intervención de conservación preventiva que deberá realizarse en los próximos meses.

En cualquier caso, subrayaron que estas nuevas pinturas de Chera "pasarán a engrosar la lista del Patrimonio Mundial de UNESCO, dentro de la categoría del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica de cuya declaración se cumplen ahora diez años".

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Patrimonio inicia el proyecto para la recuperación de las pinturas de la iglesia de Moru

Publicado en El Comercio Digital
Juan García

La Dirección General de Patrimonio Cultural del Principado de Asturias ha destinado 12.000 euros de inversión para el estudio sobre el estado de conservación de las pinturas murales de la iglesia riosellana de San Salvador de Moru, ubicada en el núcleo rural de Nocéu. El trabajo le ha sido encomendado a la experta restauradora Natalia Díaz Ordóñez que este mismo mes iniciará su análisis. El objetivo pasa por establecer el origen de los frescos y definir las causas exactas de su deterioro para que, una vez completado el diagnóstico, puedan marcarse las pautas y el método de trabajo a seguir para su futura restauración. Teniendo en cuenta que buena parte de la techumbre del templo llevaba más de siete décadas derruida y que el edificio presenta un estado absoluto de ruina, las patologías a las que deberán enfrentarse los expertos restauradores son muchas. Antes habrá que rehabilitar los muros y tejados de la iglesia.

Las pinturas murales de la iglesia de San Salvador de Moru están basadas en motivos sacros. En ellas, que se vea, están representados dos Ángeles Custodios y un Pantocrátor (Dios Padre). Su datación aún no está clara, pero teniendo en cuenta que se trata de una iglesia románica del siglo XIII, los frescos podrían pertenecer a los siglos XVI o XVII. Es más, según los expertos, podríamos estar ante las pinturas más importantes de su época en el Principado de Asturias. El estudio que dirigirá Natalia Díaz Ordóñez revelará datos fidedignos sobre su verdadera importancia.

Con esta subvención, el Principado da respuesta a una reivindicación vecinal planteada por los pueblos de la parroquia de Moru en los últimos años. Una demanda que encontró a su primer valedor en la figura del hasta hace poco director general de Promoción Cultural, José Adolfo Rodríguez Asensio. Él fue quien impulsó este primer estudio, aprobado ahora por su sucesor en el cargo, José Luis Vega Álvarez. Con este último se reunirán los representantes de la Asociación Cultural Iglesia de Moru el próximo viernes 16 de enero «para hablar sobre las pinturas y sobre el templo, pero sobre todo para conocer su disposición a la futura rehabilitación del edificio», aseguró Daniel Fernández Malvárez, presidente del colectivo. «Es necesario y urgente algún trabajo de contención para evitar que los muros que aún están de pie se vengan a bajo», añadió Malvárez.

Este joven colectivo vecinal ha dado un paso de gigante en la búsqueda de soluciones a sus reivindicaciones. Ahora sólo espera seguir avanzando en el 2009. Actualmente son más de un centenar las personas que forman parte de la asociación, «entre parroquianos residentes y veraneantes habituales». «Estamos abiertos a todo tipo de incorporaciones que con su ánimo y aliento quieran echarnos una mano», añadió el presidente.

La iglesia parroquial de San Salvador de Moru es uno de los escasos templos asturianos que continúan derruidos desde la contienda civil española. Fue incendiado poco después del inicio de la guerra, en el mismo verano del 36 y desde entonces continúa abandonado. Ha cumplido 72 años de continuo deterioro, pero los actuales parroquianos confían en sacarlo definitivamente del ostracismo. Para mantener viva esa llama reivindicativa, recientemente acogió un doble bautismo. Dos jóvenes matrimonios, uno de ellos residente en el concejo y el otro con raíces en la parroquia, quisieron arropar a sus pequeños retoños en las desvencijadas paredes de este templo. Además, y a pesar de su penuria arquitectónica, anualmente acoge las celebraciones patronales, cada vez más numerosas.

Noticia completa en El Comercio Digital

San Felices de Buelna: Interés por la Edad Media

Publicado en El Diario Montañés
N. Cavia

La Torre del Almirante Pero Niño cumplirá el próximo 12 de enero un año desde su apertura como torre musealizada en torno a la Edad Media y la biografía del Conde de Buelna, Pero Niño. Lo hará con un buen dato en cuanto a las personas que han pasado por las nuevas instalaciones que alberga ese edificio militar. El alcalde de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, explicaba ayer que en el último año se han contabilizado más de 6.000 visitas, todo un hito para una torre que hace apenas unos años estuvo a punto de declararse en ruina.

Se ha convertido en lo que siempre debió ser, un referente patrimonial y turístico del municipio, y por ello los proyectos no paran y ya se piensa en la mejora del entorno. Francisco Javier López Marcano, consejero de Cultura, Turismo y Deportes del Gobierno de Cantabria, ya avanzó en su última visita al municipio que, tras el acuerdo administrativo con el Ayuntamiento para sufragar el gasto que suponen las dos personas contratadas para ese museo, se trabaja en el desarrollo de un proyecto de adecentamiento del entorno, mejora del parque que se sitúa al sur de la torre y la posible demolición del edificio que albergó en su día las aulas de la Tercera Edad para poder incrementar la zona de esparcimiento y lograr un gran parque público junto a uno de los edificios emblemáticos de San Felices de Buelna y Cantabria. Desde luego, las muchas visitas a la torre revalorizan ese proyecto, especialmente de cara a la llegada del buen tiempo.

Arquitectura militar
El edificio es un referente para toda la región. Y es que la Torre de Pero Niño, o de Aguilera, domina desde su ubicación todo el Valle de Buelna. Es el edificio más antiguo de San Felices y el mejor conservado ejemplo de arquitectura militar de la Baja Edad Media en Cantabria. Algo que, en la visita al museo, permite a quien se acerca al barrio de Sovilla, disfrutar tanto del contenido como del continente.

Hizo falta entrar en el siglo XXI para comenzar a pensar en que la rehabilitación de la torre era posible. El 6 abril del año 2000 el Consejo de Gobierno acordaba aprobar el proyecto básico de restauración y acondicionamiento de la Torre de Pero Niño, promovido por el propio Ayuntamiento de San Felices de Buelna que ya presidía José Antonio González Linares. Las obras comenzaban a finales de aquel 2000 y, después de acometer el proyecto de reforma en tres fases, en el año 2004 comenzaba una nueva etapa, la de diseñar el interior para albergar un museo.

El Consejo de Gobierno de Cantabria aprobaba, en abril de 2006, la delimitación del entorno de protección de la torre medieval de Pero Niño, en Sovilla, Bien de Interés Cultural del patrimonio regional. El 12 de enero de 2008 el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier López Marcano, y el alcalde de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, entre otras muchas autoridades, inauguraban el centro de interpretación medieval de San Felices de Buelna, en medio de la expectación de decenas de vecinos que se acercaron a ver por primera vez una torre bien distinta a las cuatro paredes que habían conocido hasta pocos años antes. Y como última fecha a destacar, a finales del año pasado celebraba su 25 aniversario como monumento histórico artístico de carácter nacional, declaración que data, en concreto, del 13 de octubre de 1983.

Planta a planta
Sobre el hilo argumental del Conde de Buelna se teje el discurso expositivo que incorpora en la planta baja una presentación del patrimonio de la zona de Buelna: sus cuevas prehistóricas (Sovilla y Hornos de la Peña), los castros y el campamento romano, las estelas gigantes o la calzada.

Para darle relieve se ha optado por una presentación basada en la tecnología multimedia y en la humanización de todo el discurso expositivo mediante ocho actores que han recreado escenas de la trayectoria de Pero Niño, su investidura como caballero o la concesión del título de conde, y otros cinco actores de doblaje para las voces y recursos sonoros.

La primera planta introduce al visitante en una torre medieval, en los libros de caballería y en una pirámide feudal mediante recursos como el teatro virtual con hologramas. La segunda planta se concibe como una gran escenografía con personajes ataviados conforme a los gustos de la época, a partir de figuras de magistral calidad de ejecución en cuanto a las carnaciones y la epidermis. Acoge una completa muestra de armamento de la época y la evocación de la práctica de la cetrería.

Por último, la tercera planta despliega el ciclo narrativo de la biografía de Pero Niño novelada en El Victorial y presenta mediante recursos multimedia sus campañas militares.

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03 enero 2009

Lo que queda del «cerco de Oviedo»

Publicado en La Nueva España
Franco Torre

En los años de la autarquía franquista proliferaron en los cines españoles las películas de corte histórico que hacían una relectura del pasado de la nación. Dentro de este conjunto de películas era frecuente encontrar cintas que narrasen episodios históricos de ciudades asediadas, como «Agustina de Aragón» y «Los últimos de Filipinas», películas que remitían a los asedios reales que los españoles habían sufrido unos pocos años antes. Asedios como el que sufrió Oviedo entre 1936 y 1937, cuando las tropas republicanas cercaron la única plaza insurgente de la región. Los vestigios de ese prolongado «cerco de Oviedo» perviven en los vecinos concejos de Siero y Llanera.

Entre los restos conservados, uno de los más relevantes es el complejo fortificado de Las Matas, situado en Colloto, en el denominado «Sector Colloto-Lugones» de la primera línea del frente republicano. Las ruinas del complejo, abandonadas y semiocultas por la maleza, se localizan en las proximidades del polígono industrial del Espíritu Santo, en una zona que va a ser objeto de una promoción inmobiliaria. Precisamente, durante las labores de desbroce previas a la edificación de esta promoción, acometidas en el verano de 2006, dejaron al descubierto los restos del complejo, identificados por los miembros de la Asociación para la Recuperación de la Arquitectura Militar Asturiana 1936-1937 (ARAMA 36/37), quienes emitieron un informe a la Consejería de Cultura y a la concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Oviedo para solicitar el estudio de los restos. Esta labor fue encomendada a la empresa de arqueología de Gestión Gabinete Arqueológico, S. L.», una empresa con una sólida trayectoria y que ya había trabajado en otros focos de actividad bélica en la zona.

«Las tropas republicanas plantearon en el Cerco de Oviedo una contienda de desgaste, con un asedio constante y regular sobre las líneas de los sublevados», señala Valentín Álvarez, uno de los arqueólogos que trabajaron en Las Matas. «Este complejo, en concreto, era muy importante», continúa Álvarez, «pues se localizaba en una de las entradas naturales a Oviedo». La importancia del complejo se revela en su propia técnica constructiva, ya que como señala Nicolás Alonso, otro de los especialistas de «Gabinete Arqueológico», «se trata de un conjunto de fortificaciones muy importante, monumental dentro de su tipología e inserto en un sistema de fortificaciones, el del sector Colloto-Lugones, muy desarrollado y en el que pueden localizarse diversas tipologías de baluartes, desde conjuntos fortificados, como el de Colloto y el de El Cueto, hasta Blockouts como el de La Cogolla, pasando por casamatas artilleras y nidos de ametralladoras».

Las circunstancias que dieron lugar al asedio de la ciudad explican también la proliferación de baluartes por parte de las tropas republicanas. «En noviembre del 36 y febrero del 37, los republicanos habían intentado tomar Oviedo, de manera infructuosa, con sendas maniobras de asalto», señala Álvarez. «El fracaso de estas confrontaciones llevó a los mandos a cambiar su estrategia inicial», continúa el arqueólogo, «y comienzan a construir fortificaciones, implicando además a la población civil en la tarea», una campaña que «servía para estabilizar los frentes y aumentar la moral de civiles y tropa».

Los restos de esta intensa campaña de fortificaciones aún se conservan en los alrededores de la capital asturiana. Sólo en la Comarca del Nora, se conservan vestigios como las baterías de artillería de La Matiella, en Bonielles; el blockout de La Cogolla, en San Cucao; los nidos de ametralladoras de Fitoria y La Barreda y los imponentes complejos de Las Matas y El Cueto, sobre el cual se edificó un convento de las Adoratrices en la posguerra.

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02 enero 2009

Rally Dakar 2009. Piquete de arqueólogos en Catamarca

Publicado en La Tierra Sin Mal
Santiago Casanello

Denuncian que la ruta pasará por encima de yacimientos de gran riqueza y que provocará un grave impacto ambiental. De la travesía participan 82 camiones, 188 autos, 30 cuatriciclos y 230 motos recorrerán nueve mil km. Uno de los sitios arqueológicos en riesgo es la “aldea formativa enterrada” de Palo Blanco, en Catamarca, de 1.700 años

Sobre el rally Dakar, que en la próxima edición se correrá en la Argentina y Chile, del 3 al 18 de enero, sólo se escuchan cosas positivas: que va a generar un impacto turístico formidable, que va a demostrar la capacidad del país para organizar grandes eventos deportivos, y que va a proyectar globalmente a esta parte del mundo. Sin embargo, no todo sería tan auspicioso: el patrimonio arqueológico de las provincias por las que pasa la traza de la competencia podría ser devastado. Así lo denuncia la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina (AAPRA). Desde la Secretaría de Turismo de la Nación, dicen que las preocupaciones son infundadas.

“No quiero pensar cómo van a quedar algunas zonas de riqueza arqueológica el día después de que pase el Dakar: este no es el rally cordobés, que es por huellas. Acá el 30% del trayecto va a ser a campo traviesa. Es una violación al patrimonio arqueológico nacional. Tristemente, el país se está vendiendo como una prostituta”, afirma, indignada, Norma Ratto, presidente de AAPRA. Por dónde van a rugir los motores de los 82 camiones, 188 autos, 30 cuatriciclos y 230 motos que participarán de la carrera es un secreto de Estado que sólo conocen la empresa organizadora, las fuerzas de seguridad y las autoridades nacionales y provinciales.

Al Instituto Nacional de Antropología le dieron a conocer la traza recién el lunes, por lo cual es prácticamente imposible que, en quince días, los arqueólogos de dicha institución puedan estudiarla en profundidad. Lo que más preocupa son las llamadas “zonas ciegas”, es decir, territorios que aún no fueron explorados pero que podrían albergar patrimonio arqueológico. Vivian Scheinsohn, arqueóloga, explica: “En áreas ciegas puede causar mucho perjuicio. Si ya una 4 x 4 ocasiona un impacto fuerte, esto hay que multiplicarlo por quinientos. Todo lo que es Patagonia y Noroeste son zonas de mucha riqueza arqueológica. Los vehículos no es que vayan a pasar sí o sí por ruinas pero, con que pasaran sobre restos de cerámica y los hicieran trizas, ya perderíamos algo muy informativo”. Por ejemplo: se prevé que la carrera pase cerca o sobre las dunas de Tatón, en Catamarca, un lugar donde aparecieron cementerios indígenas que la arena había escondido.

En la Patagonia, también hay señales de alerta. “El Sur es un gran yacimiento arqueológico y paleontológico. En el caso de los cazadores-recolectores, tenían una movilidad muy alta y un uso extensivo del espacio, por lo tanto podemos encontrar evidencias de sus ocupaciones en distintas topografías”, señala Julieta Gómez Otero, arqueóloga del Centro Nacional Patagónico con sede en Puerto Madryn. “El Dakar va a pasar por la meseta de Somuncurá (Río Negro), donde hay manifestaciones rupestres, tumbas y estructuras de piedra que pudieron haber sido parapetos”, agrega Gómez Otero. Para la AAPRA, el Dakar violaría el artículo Nº 41 de la Constitución Nacional, donde se proclama un desarrollo sustentable, el artículo Nº 2 de la Ley General de Ambiente (Nº 25.675/02) donde se establece la política ambiental nacional, la Ley Nacional (Nº 25.743/03) de Protección de Bienes Arqueológicos y Paleontológicos, y las respectivas leyes provinciales sobre esta temática. En la vereda opuesta, la historia que cuentan desde la Secretaría de Turismo de la Nación es diametralmente distinta. Leonardo Boto Álvarez, a cargo en la Secretaría del Dakar, refuta cien por ciento la posición de la comunidad arqueológica. Dice Boto Álvarez: “La empresa organizadora, ASO (Amaury Sport Organization), presentó a mediados de año un estudio ambiental que incluía riesgo arqueológico y fue aprobado por todos los gobiernos provinciales. Además, antes de determinar el trazado, se consultó a la Secretaría de Ambiente. Lo último que haríamos es pasar por áreas protegidas o arqueológicas. Ése no es el espíritu del Dakar. Me llama mucho la atención la virulencia de las críticas”. Gómez Otero no coincide: “Acá no se convocó a ningún arqueólogo, somos pocos y nos conocemos todos, los arqueólogos chilenos también están desesperados”.

El Dakar se correrá en el Cono Sur por el temor a sufrir atentados en África. La partida y la llegada serán en la ciudad de Buenos Aires, atravesará diez provincias (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, La Pampa) y Chile, en un total de 9.000 km.

Argentina, reservorio arqueológico

"Toda la Argentina es un gran reservorio arqueológico con una antigüedad de 10.000 años hasta las manifestaciones de la conquista incaica 500 años atrás", destacó en una entrevista por teléfono Ratto, presidenta de la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina (AAPRA).

Ratto indicó que no se han evaluado los daños que puedan producirse en los yacimientos arqueológicos que se "interponen" en las rutas establecidas, como así tampoco el impacto negativo en la flora y fauna local, "propia de los ambientes frágiles que recorrerá la travesía".

Leonardo Alvarez, funcionario de la secretaría de Turismo de Argentina, dijo "lo último que haríamos es pasar por áreas protegidas o arqueológicas".

"La empresa ASO (Amaury Sport Organization), organizadora del rally, presentó un estudio ambiental que incluía riesgo arqueológico y que fue aprobado por todos los gobiernos provinciales", subrayó Alvarez, quien está a cargo del área denominada Secretaría del Dakar.

Pero Ratto, al tanto de que esta es la postura oficial, había dicho antes que "no creo en lo que dicen. Si tienen estudios que los muestren, que los hagan públicos".

En el rally participarán 530 equipos compuestos por 82 camiones, 188 autos, 30 cuatriciclos y 230 motos que recorrerán más de 9.000 kilómetros, incluido el cruce de la cordillera de los Andes.

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