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25 enero 2009

Jerez también respiraba olivar

Publicado en Diario de Jerez
Arantxa Cala

El esqueleto de un caballo reposa por siempre jamás en los restos de aquella ciudad. Sólo está la mitad de los huesos del animal. Los ojos de la 'bestia' fueron testigos de los esfuerzos de una época por sobrevivir. El aceite daba de comer a las familias. Jerez olía a vino y también a olivo.

Plaza Cocheras, esquina calle Morla, es uno de los pocos resquicios que queda de aquella sociedad que vivía de la aceituna. Yacimientos surgidos en unos sondeos arqueológicos hace poco más de un año han desvelado que no sólo de vino vivía el hombre. Allí aparecieron los restos de un molino de aceite perfectamente conservados o in situ, regaifas o piedras circulares para la obtención del aceite, una fosa subterránea donde se acumulaba el líquido una vez prensado, trece tinajas y almacenes contiguos o trojes. Además, se encontraron tinajas subterráneas con restos de alpechín, una sustancia oscura y fétida que sale de la aceituna cuando está apilada, antes de la molienda. Los elementos, datados desde el siglo XI al XIX, susceptibles de ser conservados se han depositado en el Museo Arqueológico.

Juan Jesús Cantillo, arqueólogo y director del yacimiento cuenta que los hallazgos no quedaron ahí. Más abajo, la vida se iba desvelando. Niveles de excavación que llegaban desde el siglo XV hasta el XI, donde han aparecido derrumbes de muros, más tinajas, silos en hasta seis metros de profundidad. Materiales que dejan entrever la importancia del aceite para los antepasados. Un líquido que tras estar cuatro meses en reposo, se destinaba a la venta.

"Jerez, la ciudad por antonomasia del vino. No se recuerda que desde la Edad Media el olivar adquirió una enorme importancia en el paisaje agrícola de la campiña jerezana. A raíz de estos hallazgos, hay que reivindicar la importancia del aceite dentro de la economía de la ciudad", comenta Juan Jesús. Las fuentes islámicas y cristianas ya hablan de Jerez rodeada de olivares, y que había intramuros "hasta siete molinos, en las proximidades de la Puerta de Santiago". A mediados del siglo XVIII había 32 molinos de aceite. A principios del XIX tan sólo quedaban diez. La vid empezaba a hacer estragos. El 95% de las almazaras pertenecían a la nobleza y el clero. Otros negocios se antojaban más jugosos. En 1754 había 9.000 aranzadas de viñas y 7.000 de olivares. En 1868 había 12.000 de viñas y 2.000 de olivares.

El Alcázar acoge en una de sus salas un molino totalmente rehabilitado. También se sabe de la existencia de molinos en la Cartuja, a tenor, sobre todo, de los estudios realizados por la directora del Museo, Rosalía González. Porvera, San Miguel, Caballeros, la Merced, también hablan los libros del Archivo Municipal de molinos en estas zonas. Ya Pascual Madoz, en 1850, describe Jerez en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España como "...que produce en sus muchas y bien cultivadas tierras abundancia de trigo, legumbres y semilla, mucho más de lo que puede consumir, vinos exquisitos y planteo de olivares...".

La siguiente fase de excavación, que comenzará en unas semanas, tiene como objetivo encontrar el molino en sí de la fábrica y una continuidad de las estructuras con nuevos almacenes, así como el estudio de otros niveles inferiores.

La vida se fue construyendo sobre los molinos de Jerez, que se cerraban con la destrucción de sus techos. Las nuevas casas callaban su producción. Los siglos pasan. Ahora la tierra deja surgir de nuevo aquellas historias de la aceituna.

Noticia completa en Diario de Jerez

06 octubre 2007

Rolf Hoehmann pide una política coordinada para el patrimonio industrial asturiano

Publicado en La Nueva España
J. L. Argüelles

El ingeniero y consultor alemán Rolf Hoehmann, uno de los mejores expertos europeos en grandes instalaciones fabriles, pidió ayer un proyecto político coordinado para conectar y dar coherencia a la recuperación del patrimonio industrial asturiano, que calificó de muy importante por la actividad portuaria, minera, siderúrgica o ferroviaria de una región que reúne numerosos vestigios industriales.

Hoehmann, responsable de arqueología industrial de Darmstad, aconsejó al Principado que, en ningún caso, imite el modelo de conservación y recuperación que siguió la ciudad valenciana de Sagunto, que sólo mantiene un alto horno tras el cierre de su siderurgia durante la crisis de los pasados años ochenta. «La verdadera recuperación pasa por una conexión de todos los elementos que constituyen el patrimonio industrial», explicó.

El especialista germano es un firme defensor de la adaptación de los vestigios industriales a otros usos: «Lo primero es hacer inventario; después, preservar y, por último, dar un uso readaptado. Pero esas operaciones suelen tener un coste no siempre fácil de asumir por las administraciones públicas o las empresas. Hoehmann subrayó que alguno de los proyectos por los que se ha apostado en Alemania -el país que, a su juicio, «juega un papel más importante en la conservación de altos hornos- ha permitido recuperar el 30 por ciento de las inversiones. «Lo más importante es que el número de trabajadores es ahora el mismo que cuando se trabajaba en la producción de hierro», resaltó.

El ingeniero alemán habló ayer en Quinta La Vega, sede del Instituto Portuario, sobre los grandes «monumentos» de la industria. Fue en una de las sesiones de las IX Jornadas internacionales de patrimonio industrial que organiza la Asociación de Arqueología Industrial «Máximo Fuertes Acevedo» (Incuna). «La preservación es sólo uno de los ejemplos específicos y se convierte en materia de urgencia; la magnitud de dichos trabajos y la problemática de la preservación y conservación requiere un enfoque coordinado por parte de Europa», señaló.
Hoehmann hizo un documentado repaso por el estado y situación de algunas grandes factorías en distintas zonas del mundo, desde los Urales a Japón, pasando por Alemania, Italia, Francia, Luxemburgo, República Checa, Polonia, Portugal y España. «En Sagunto se ha perdido casi todo y estoy expectante por ver qué ocurre en Bilbao». Lamentó la situación de Inglaterra o Suecia, donde, pese a su tradición siderúrgica, apenas quedan vestigios. En Alemania hay, por ejemplo, dieciséis altos hornos en funcionamiento, igual número que las instalaciones ya recuperadas. «¿Por qué conservar ese montón de óxido?», preguntó con cierta ironía, para encadenar: «Son nuestras raíces». Hay ejemplos que justifican los temores y advertencias del ingeniero. Un ejemplo es Mieres, donde apenas quedan vestigios de su importante pasado siderúrgico, pese a su importancia como centro fabril pionero en el Principado. Los expertos siguen con atención, por ejemplo, los planes previstos para Avilés. Hoehmann, al que le parece excelente el gijonés Museo del Ferrocarril, dedicará estos días al estudio de la situación del patrimonio en Asturias.


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14 septiembre 2007

Zaragoza: Contra la demolición de La Harinera del Ebro en Casetas

Publicado en Monsacro

Van a demoler parte del conjunto fabril de la Harinera del Ebro de Casetas, y una chatarrera va a llevarse sus molinos. Nuestra harinera es una fábrica viva desde 1913 hasta el verano pasado y es, también, uno de los monumentos industriales mejor conservados de Aragón.

Y va a ser derribada desoyendo la solicitud unánime del pleno de la Junta Vecinal de Casetas. Con la nocturnidad que supone el aprovechar este interregno en el que no están constituidos ni el equipo de gobierno municipal ni el autonómico, administraciones responsables de la regulación del urbanismo y de la defensa del patrimonio, y en un momento en el que está en proceso de elaboración el Catálogo de Patrimonio Industrial y de Obra Pública de Aragón.

¿Qué gestor político, funcionario municipal, empresario de la construcción o asesor paniaguado va a asumir las responsabilidades que puedan derivarse de esta intervención? ¿A quién culparemos cuando hagamos el inventario de los bienes perdidos y emigrados de Aragón de que todavía en el 2007 no supimos defender nuestro patrimonio industrial? Y luego a algunos se les llenará la boca con la defensa del patrimonio.

Nota completa en Monsacro

Desgraciadamente, la conservación del patrimonio histórico -sin importar tipología o datación- provoca conflictos a lo largo y ancho de España, por ejemplo las cuevas de Praileaitz, la necrópolis judía de Tàrrega o tantos otros. Si conoces más ejemplos, por favor, deja un comentario a esta noticia para que pueda hacer difusión de cada caso. Gracias.

04 septiembre 2007

Huelva: Derriban la chimenea de destilación más antigua de la provincia

Publicado en Huelvainformación

La plataforma ciudadana en defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de La Palma del Condado ha denunciado el derribo de la chimenea de destilación más antigua de Huelva y posiblemente de Andalucía, construida al estilo francés entre 1886 y 1891, a pesar de las medidas iniciadas en junio para su conservación.

En junio pasado se creó esta Plataforma para evitar el derribo de esta valiosa chimenea de destilación de alcoholes y consiguieron se incoara un expediente para que este hito arquitectónico de la industria bodeguera española fuera declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía.

Tras una primera reunión con el concejal de Urbanismo y la empresa que va a edificar el conjunto residencial en esa zona, ambos se comprometieron a realizar el proyecto de restauración de la misma y a evaluar los costes de su integración en el conjunto residencial, emplazando a la Plataforma a una segunda reunión que nunca se llegó a convocar". Cuando comenzó el derrumbe, la asociación llevó a cabo una serie de acciones para informar a los responsables del Ayuntamiento, "que quedaron sorprendidos ante la noticia, pero que curiosamente no hicieron todo lo posible para paralizar el derribo, que terminó consumándose totalmente". La Plataforma indica que no es coherente que La Palma sea la sede de la Cátedra del Vino del Condado, que en los Cursos de Otoño de la Universidad de Huelva se defienda el rico patrimonio bodeguero del Condado y luego se permita destruir elementos de esta valía.

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27 julio 2007

Euskadi: Un exhaustivo estudio sobre el centenar de salinas existentes en el XIX trata de recuperarlas del olvido

Publicado en IzaroNews

Alberto Plata, miembro del grupo de Investigación de Arqueología de la Arquitectura de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, ha publicado el libro ‘El ciclo productivo de la sal y las salinas reales a mediados del siglo XIX’.

Este exhaustivo trabajo ofrece una visión general de los distintos sistemas empleados en la Península para producir el producto conocido antiguamente como “oro blanco” y, además, describe con detalle las más de cien salinas que estaban en funcionamiento a mediados del siglo XIX, justo antes de que la Corona aboliera el monopolio de la sal y devolviera las propiedades a sus legítimos dueños.

El objetivo principal del libro, publicado por la Diputación Foral de Álava, ha sido desarrollar un instrumento de trabajo que sirva de punto de partida para recuperarlas del olvido al que están sometidas desde su abandono en los años 60 del siglo XX.

Aunque en los últimos años se han incrementado notablemente los estudios sobre las salinas (este libro parte de la tesis doctoral de Alberto Plata sobre Salinas de Añana y del Plan Director para su recuperación impulsado por la Diputación Foral de Álava), la mayor parte de ellos se ha dedicado sobre todo a sus vicisitudes históricas, políticas y económicas. De hecho, son prácticamente inexistentes las investigaciones que han analizado la realidad física de cada una de ellas. Este trabajo viene a cubrir ese hueco, intentando evitar la desconexión entre las fuentes escritas y las evidencias materiales y, por tanto, la pérdida de la memoria histórica del lugar.

Por otro lado, la abundante información que se proporciona, así como la exposición detallada de los trabajos que el autor ha efectuado en Salinas de Añana y Poza de la Sal (Burgos), están destinadas también a ofrecer un método de trabajo basado en la disciplina conocida como Arqueología de la Arquitectura. Con esta metodología se pretende, por un lado, obtener el máximo conocimiento posible sobre las salinas y la sociedad que las trabajaba y, por otro, proporcionar a las intervenciones restauradoras su evolución histórica-constructiva, evitando de este modo que se sustituyan o modifiquen de forma irreversible partes que se consideran “degradantes” pero que pueden pertenecer a las fases más antiguas del lugar, o que se prioricen determinados rasgos constructivos por motivos puramente estéticos.

Alberto Plata Montero (Eibar, 1974) es doctor en Historia por la UPV/EHU. Su experiencia arqueológica se inició en 1997 en la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, donde está actualmente coordinando las excavaciones que se efectúan en su interior. Desde 1998 ha formado parte del equipo de coordinación del Grupo de Investigación en Arqueología de la Arquitectura de la Universidad del País Vasco dirigido por el catedrático Agustín Azkarate.

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19 junio 2007

Valencia: Un paseo por la arqueología industrial de la Comunitat

Publicado en Las Provincias
Lola Soriano

Un patrimonio industrial preservado y reconvertido en una ruta turística por toda la Comunitat. Ese es el futuro que puede aguardar a muchas construcciones fabriles y a maquinarias ya retiradas del proceso industrial, pero que son auténticas obras de ingeniería.

De momento, se trata de una propuesta desarrollada por el Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana, pero precisamente ahora sería un buen regalo, porque se cumplen dos siglos del llamado proceso de industrialización en la Comunitat Valenciana.

La puesta en marcha de este proyecto podría dar como resultado un placentero paseo por la arqueología industrial en forma de rutas turísticas por pueblos y ciudades costeras y de interior, que serviría para dinamizar las economías locales.

De norte a sur de la Comunitat y con sectores tan diversos como el papel, calzado, alimentación, electricidad, metal, textil y confección, mueble, juguete y cerámica, el recorrido permitiría “conocer el pasado manufacturero de una sociedad como la nuestra que ha sabido combinar el cultivo agrícola, con el desarrollo industrial y que apuesta por la innovación, que es la clave del futuro”, detalla José Miguel Muñoz Veiga, coordinador de la exposición Dos siglos de industrialización que verá la luz en septiembre en el MuVIM de Valencia.

Red de museos
Uno de los objetivos prioritarios es crear una red de museos para dar contenido y sentido a una reconversión industrial de las naves y fábricas del siglo XIX y XX.

“Lo importante es que un patrimonio que ha quedado en desuso, experiemente cambio de usos y se habilite con nuevas funciones como museos, con finalidad formativa y turística. De este modo, el patrimonio industrial vuelve a recuperar su carácter de recurso en el territorio”, argumentan los ingenieros.

Noticia completa en Las Provincias
Más información en otra edición de Las Provincias
La imagen procede de la web de Benicalap.com

14 junio 2007

II Congreso Patrimonio Ingeniería emitirá manifiesto conservar obras Canarias

Publicado en Terra

Los participantes en el II Congreso Internacional de Patrimonio e Historia de la Ingeniería, que se celebra desde hoy y hasta el viernes en la capital grancanaria, elaborarán un manifiesto para pedir apoyo público para conservar las obras de ingeniería de las Islas.

El manifiesto se denominará 'Elder', en reconocimiento al apoyo del Museo de la Ciencia y la Tecnología, donde se celebra el congreso, anunció el director de la Escuela Universitaria Politécnica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, José María de la Portilla, en la inauguración de esta reunión científica.

El manifiesto pretende pedir apoyo a las autoridades locales, insulares y de la Comunidad Autónoma canaria para que colaboren en la conservación de los ingenios azucareros, los molinos de gofio, los pozos de agua, las salinas y los hornos de cal, entre otras obras, que constituyen un patrimonio en las Islas diferenciado del de otras zonas de España por razones históricas.

Así mismo, se propondrá crear museos de 'sitio', en distintos puntos de las Islas, señaló de la Portilla, quien informó de que ya se está elaborando un inventario sobre este patrimonio de ingeniería pública e industrial del Archipiélago, que en muchas ocasiones se encuentra en manos privadas y se precisa de apoyo público para su mantenimiento.

El congreso se inició con una conferencia sobre la figura del ingeniero español del siglo XVI Jerónimo de Ayanz, que impartió el catedrático de la Universidad de Valladolid Nicolás García Tapia, quien descubrió en los Archivos de Simancas la obra profusa de este inventor del Siglo de Oro Español.

García Tapia habló sobre el perfil humano de este ingeniero, que creó más de 50 patentes, entre ellas una máquina de vapor, ingenio que inventaron los ingleses 90 años después, destacó el catedrático.

Además, en la jornada de hoy se rindió un homenaje al físico lanzaroteño Blas Cabrera y Felipe (1878-1975), aún poco conocido, que destacó por sus trabajos científicos sobre las propiedades magnéticas de la materia, y se situó entre las mayores personalidades de la explosión de la física moderna de principios del siglo XX.

De la Portilla informó de que en el congreso se abordarán cuestiones tan actuales como el hundimiento del valle de México y la aplicación de pilotes de control en las cimentaciones profundas, sobre las que hablará el prestigioso arquitecto Jaime Ortiz Lajous.

Noticia completa en Terra
Más información en la Web del II Congreso Intrenacional de Patrimonio e Historia de la Ingeniería

13 mayo 2007

Los últimos mineros

Reportaje publicado en El País
Jesús Rodríguez

En cuanto presienten los rayos del sol, en la misma bocamina, después de siete horas en tinieblas, los mineros respiran con ansia. Saltan de las vagonetas en marcha e inician la estampida. Es imposible hablar con ellos. No se detienen. La salida de la mina transcurre en segundos. Es casi una huida. Mudos y ciegos. Sin palabras ni sonrisas. Sucios, cansados, empapados, con el rostro tiznado e inexpresivo, entregan sus lámparas sin mirar al lampistero y corren a las duchas. Allí los músculos y gestos se relajan. Tras media hora de ascenso por el frío túnel de salida, donde la corriente creada por la ventilación hiela el sudor de una jornada, los vestuarios, opacos por el vapor del agua caliente, son el paraíso. Ruedan por el suelo el mono, la camisa y los guantes; la áspera ropa interior; el pañuelo a cuadros y los calcetines; el casco, las rodilleras y las botas. El carbón se agarra al cuerpo como alquitrán. Se cuela por todos los orificios. Se pega en la garganta. Cuesta deshacerse de él. Algo que sorprende a los dos periodistas que han bajado por primera vez a la mina. Hay que emplearse a fondo con el cepillo y la esponja. Corre el agua negra. Sobre las taquillas, páginas centrales de Interviú y Playboy. Comienzan las bromas. Hay muchas risas. Es gente joven. Los más viejos apenas superan los 40. Cruzado ese límite, la mayoría accede a la prejubilación. Un año por cada dos trabajados. Un día más en la mina. Un día más con vida.

Ya en la calle, sin lámpara ni carbón, nada indica que los mineros sean mineros. Son tipos corrientes y educados; de una fortaleza física difícil de visualizar fuera del tajo; visten de urbanitas: vaqueros y deportivas; inmaculados tras una ducha a conciencia. Buenos coches. Su próxima estación es cualquier bar de esta zona del manchón del Bierzo o de la comarca de Villablino. No quedan muchos. Nada que ver con los 32 que se contabilizaban en Tremor de Arriba en los años gloriosos del carbón. Hoy sobrevive un par. Y dos minas de las 28 que había en funcionamiento en 1990.

Noticia completa en El País

11 abril 2007

Vizcaya: Sondeos revelan una ferrería de hace tres siglos en Balmaseda

Publicado en Eitb24

Los sondeos realizados durante el mes de marzo han confirmado la existencia de una ferrería de tres siglos de antigüedad bajo las casas de los obreros de la fábrica de boinas del barrio de Peñueco de Balmaseda (Bizkaia), algo que hacían sospechar las referencias históricas.

Las mediciones han revelado que bajo tierra hay carboneras y que en los bajos y en las proximidades del bloque de casas de los obreros de la fabrica de boinas están los restos de una ferrería con más de tres siglos de antigüedad, que podría ser la única de sus características que es excavada en toda la cornisa cantábrica, según la arqueóloga Maria José Torrecillas.

De ferrería a harinería
Aunque todavía quedan muchas cosas por descubrir y comprobar, se sabe que la ferrería se mantuvo activa en el barrio de El Peñeuco hasta el siglo XVII y que luego fue vendida a particulares y reconvertida sobre 1840 en una harinería

Posteriormente, las carboneras fueron tapadas y donde hoy está la turbina, antes había un túnel y una acequia que accionaba el fuelle.

Están excavando en la zona y en la próximas tres semanas se sabrá cómo integrar el hallazgo en el proyecto de rehabilitación de la Encartada.

Probablemente se respetará el ferrón, pero las carboneras serán tapadas de nuevo, porque las casas de los obreros están protegidas por ley y quieren restaurarlas.

Noticia completa en Eitb24
Más información en DEIA

08 marzo 2007

El patrimonio histórico ferroviario de Monforte lucha por sobrevivir

Vía: El Correo Gallego
Ángel Arnáiz

El ferrocarril y su mundo es una parte muy importante de la historia de Galicia. Su llegada a esta tierra marcó un hito y la sacó del aislamiento en que vivía hasta ese momento. Supuso la comunicación con la meseta, con Castilla y el resto de España.

En la historia ferroviaria de Galicia, Monforte jugó un papel protagonista. Por la tierra de Lemos, procedente de Madrid con destino a A Coruña, el día primero de septiembre de 1883, a las 9.30 horas, con el rey Alfonso XII a bordo, entró el primer tren que nos unía con la capital de España. Era el acto inaugural de la línea Madrid-A Coruña.

Desde entonces el tren, como una estrella de cine, vivió su época dorada y su ocaso. De los miles de trabajadores que tuvo el núcleo ferroviario de Monforte allá por los años 1940-50, pasó a menos de un centenar en la actualidad. La reconversión progresiva del tren en Galicia se cebó en la capital de Lemos y vació de personal y servicios las otrora pujantes instalaciones ferroviarias de la ciudad.

De ese pasado dorado del ferrocarril en Monforte se conserva todavía un conjunto de edificios que conforman el viejo depósito de tracción a vapor, entre los que destaca una rotonda en forma de herradura que era utilizada para la revisión y mantenimiento del centenar de locomotoras de vapor asignadas al nudo de Lemos, en los años 50. Consta de 19 vías radiales y tiene capacidad para albergar veinticuatro locomotoras a la vez. La construcción se completa con una plataforma giratoria de 25 metros que se utilizaba para invertir la marcha de las máquinas.

Este complejo, único que se conserva en Galicia en el terreno de la arquitectura industrial ferroviaria y uno de los pocos que quedan en toda España, es el objetivo de la Fundación Gallega de los Ferrocarriles, entidad sin ánimo de lucro, declarada de interés gallego y cultural por la Xunta de Galicia. Esta fundación quiere recuperar para Galicia ese patrimonio arqueológico y para ello ha elaborado un proyecto de rehabilitación, redactado por la arquitecta coruñesa Isabel Aguirre de Urcola, con la colaboración de Mercedes Márquez Roel y Antonio Iván Rivas Rico, que concurre al certamen que convoca anualmente la Fundación Barrié de la Maza.

Noticia completa en El Correo Gallego

08 enero 2007

Cáceres: Arqueología Industrial

Vía: El Periódico de Extremadura

Ya dije la pasada semana que Cáceres tuvo un conato industrial, una fiebre minera que arrojó una esperanza de prosperidad que duró algunos años, pocos comparados con la cacereña eternidad. Ese sueño del fosfato nos legó una serie de edificios, que se enmarcan dentro de la arqueología industrial, a los que pocas veces se les hace caso y por los que pocas personas han demostrado interés.

Hace algunas semanas hice un brevísimo repaso por la arquitectura del siglo XX, por una parte vimos cómo el historicismo fue una corriente que tuvo dos momentos álgidos, una, en el último tercio del XIX que seguría en la primera década del anterior siglo y un segundo momento, más cargado de nacionalismo, que se materializaría en la década de los veinte, matizado, en ocasiones, por unos lenguajes arquitectónicos racionalistas. Ambos momentos seguirían impregnados de ese eclecticismo decimonónico que no se erradicó hasta la aparición del racionalismo y las corrientes arquitectónicas contemporáneas que irumpieron en nuestra ciudad a partir de mediados de los treinta.

La arquitectura industrial no se verá libre de estos influjos y mostrará claros ejemplos de neohistoricismo, adaptando los edificios a estructuras acastilladas, con sus torrecillas almenadas, fiel reflejo de lo que primaba, por entonces, en la arquitectura civil y religiosa. Bastantes son los ejemplos que restan en Aldea Moret, y bastantes --también-- los que se han perdido...

Noticia completa en El periodico de Extremadura